Solomillo de ternera, cebolla caramelizada y queso azul


Como ya es habitual al finalizar la semana, os mostramos un aperitivo, un montadito o cualquier otra elaboración digna de tomar en buena compañía durante el fin de semana.

En esta ocasión utilizamos una carne de primera combinada con dos ingredientes que por sí solo casan a  la perfección. El queso y la cebolla caramelizada son un tandem que nunca falla, así que intentamos añadirle un tercer componente y ver el resultado. Es cierto que pusimos toda la carne en el asador (nunca mejor dicho) arriesgándonos a maltrechar un excelente medallón de solomillo de ternera...pero el riesgo mereció la pena. Un gran resultado, veamos que tal nos fué.



INGREDIENTES (para 4 personas):

- 4 medallones de solomillo de ternera
- 4 bollos de pan
- 50 gr de queso azul
- 2 cebollas
- 2 cucharadas de azúcar
- aceite de oliva virgen extra
- sal

ELABORACIÓN:


Comenzaremos cortando las cebollas en juliana muy fina. Cuanto más fina la cortemos menos tiempo tardará en caramelizarse. 



Una vez cortada la pondremos en una olla amplia junto con el aceite y la sal. Pondremos la olla a fuego suave para pochar lentamente toda la cebolla. Una vez que empiece a volverse transparente le añadiremos las cucharadas de azúcar y lo dejaremos caramelizar a fuego muy lento durante unos 25 minutos aproximadamente. Veremos que al finalizar la cocción hay un exceso de aceite en el fondo, lo retiraremos.



Con la cebolla lista continuaremos con la carne y el queso. Como vemos en la imagen, el solomillo es uno de los mejores cortes de la ternera, por no decir el mejor de ellos. De echo va en consonancia con su precio. Pero como un día es un dia, tampoco está mal darse de vez en cuando un homenaje.


Comenzaremos poniendo una plancha de asar al fuego, es importante que no tenga aceite. La plancha debe alcanzar una temperatura elevada.

Mientras se calienta la plancha, rociaremos el solomillo con aceite de oliva, deben quedar bien embadurnados. 

Cuando la plancha esté humeante, echaremos los solomillos. Mantendremos una temperatura media alta, y jamás  moveremos la carne de su lugar. Conseguiremos asi sellarla con el golpe fuerte de calor, de esta forma conservaremos todos los jugos.

Cuando veamos que la carne empieza a estar hecha hasta la mitad de su grueso, le daremos la vuelta y será en ese momento cuando le añadiremos la sal. No es recomendable que la sal esté en contacto con la plancha, aunque parezca mentira, es un factor muy influyente para obtener un buen acabado. Otra posibilidad seria usar la  sal de escamas, la cual añadiríamos  al retirar la carne de la plancha.


Transcurridos unos minutos, dependiendo del grueso de la carne y un vez que veamos que el canto de su grueso se ve que cocinado, será el momento en el que esté correctamente asada.  

Retiraremos los medallones de solomillo del fuego y lo pondremos en los panes los cuales habremos calentado previamente para que estén bien crujientes.

El solomillo quedará por fuera con ese color dorado del asado que lo hace tan irresistible y  por dentro quedará jugoso y tierno. 






Finalmente, pondremos sobre el solomillo un poco de queso azul desmenuzado y una cucharadita de cebolla caramelizada.

Os aseguramos que la combinación de sabores es bastante redonda. Tenemos por un lado el sabor metálico de la carne hecha en su punto, el dulzor de la cebolla caramelizada aporta suavidad y el queso termina de redondear el conjunto con ese toque levemente picante y ácido. Así que..¡¡no dejéis de probarlo!!



Quien comparte su comida, no pasa solo la vida





4 comentarios:

  1. un plato riquisimo, los ingredientes me han encantado ,felicidades por tu receta , besitos

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  2. ¡wow! ¡¡Qué espectáculo de receta!! Ojalá la hubiera visto ayer, porque justo fui a comprar una pechuga de pollo...¡me habría llevado también uno solomillito para probar esta delicia! Apuntada queda.

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  3. Oooooo cómo babeo con tan gran receta!!
    Espectacular!! Esto si que es un bocadillo de lujo!!!
    Otra receta que me llevo!!

    Besos!!

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  4. Esto es un platazo en si mismo. Siempre que veo esta combinación recuerdo un sitio que ponían una tarta salada de cebolla y queso azúl (y mandarina) que era un escándalo de buena que estaba.

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