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Remolacha aliñada con jengibre y guindilla



Los platos de aliño son maravillosos para cualquier época del año, pero son especialmente refrescantes en los meses estivales. Las remolachas son perfectas creando ensaladas coloridas y llenas de sabor.

Su sabor terroso es inconfundible y combina a la perfección con casi cualquier plato. Aunque su mayor virtud es la cantidad de beneficios que aporta a nuestro organismo. Veamos algunos de ellos, estoy convencida de que cuando los leas todos vas a introducirla en tu dieta semanal.

Una de los principales beneficios es que nos aporta muy pocas calorías, poco más de 43 kcal por cada 100 gramos.


Estamos ante un alimento rico en antioxidantes, justo lo que necesita nuestro hígado para desintoxicarse, depurarse y mantenerse sano. Además ns ayuda a tener una piel sana y luminosa.

Podemos considerarlo un alimento cardiosaludable, rico en fibra, antioxidantes, potasio, vitaminas y muy beneficioso para disminuir el colesterol.

Su alto contenido en hierro nos ayuda a sentirnos fuertes y lejos de estado anémicos que nos bajen las defensas..Además como es una fuente potente de vitamina C, ella misma favorece la absorción de hierro.

Como ves, todos estos beneficios son motivo suficiente para probarla y no olvidarla en tu menú semanal. Se puede cocinar de muchas maneras, hoy te la traigo con un aliño muy especial que se lo vi a mi amiga Carol. Y es que este mes estamos todos muy locos en el Reto asaltablogs, estamos robando recetas sin ningún tipo de control. Espero que os guste!

INGREDIENTES:

- 2 remolachas cocidas 
- 200 ml de agua
- 200 ml de vinagre de vino blanco
- 2 cucharadas de azúcar
- 2 guindillas 
- un poco de jengibre fresco rallado


ELABORACIÓN:

esta receta es tan sencilla como trocear las remolachas en cuadrados más o menos grandes. También puedes hacer rodajas o incluso rallarla. Queda a tu elección. Una vez troceada la metemos en un bote de cristal amplio.

Rallamos un poco de jengibre fresco y lo añadiremos al bote junto con las guindillas y el azúcar.


Finalmente solo tendremos que poner en un cazo el agua y el vinagre y llevarlo a ebullición. A continuación lo añadiremos al bote de la remolacha. Dejaremos que se enfríe todo antes de taparlo.

Una vez frío, taparemos el bote y lo agitaremos para que se mezclen bien los sabores. Solo tendremos que dejarlo macerar un par de horas como mínimo antes de consumirlo. 

La puedes comer tal cual como aperitivo o como complemento de ensaladas veraniegas. El resultado es sencillo y lleno de sabor. 



Quien comparte su comida, no pasa solo la vida

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