Risotto de calabacín al limón: cremoso, fresco y sorprendente

Porciones: 4 Tiempo total: 43 mins Dificultad: Principiante

El risotto de calabacín al limón es uno de esos platos que desde el primer bocado gustan, sobre todo por la elegancia con la que se presenta en la mesa. Aunque esta receta parte de la tradición del risotto italiano más clásico, esta versión incorpora ingredientes frescos y de temporada que aportan un carácter más ligero y aromático. El uso del limón, introduce un matiz cítrico que equilibra la cremosidad del arroz y realza el sabor del calabacín sin restarle protagonismo.

risotto de calabacín al limón

La cremosidad del arroz y la frescura del limón convierten este risotto en una receta ideal para cualquier época del año

Lo que hace tan atractivo este plato es su capacidad para ofrecer una textura melosa sin resultar pesado. El calabacín aporta suavidad y un punto vegetal muy agradable, mientras que el limón introduce frescura y un aroma que transforma por completo el conjunto

Si buscas un plato sencillo pero con aire sofisticado, este risotto de calabacín al limón es una apuesta segura

Os explico cómo hacer risotto de calabacín y su receta paso a paso para que no tengáis problemas en la elaboración.

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Dificultad: Principiante Tiempo de preparación 20 mins Tiempo de cocción 18 mins Tiempo de descanso 5 mins Tiempo total 43 mins
Porciones: 4
Mejor temporada: Adecuado durante todo el año

Risotto de calabacín al limón

Cómo hacer risotto de calabacín

  1. Comienza preparando la base del risotto: pica finamente las chalotas y los dientes de ajo, y corta los calabacines en dados pequeños para que se integren bien en el arroz. Pon al fuego una cazuela amplia con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y, cuando esté templado, añade las chalotas. Deja que se pochen lentamente hasta que queden transparentes y suaves, y entonces incorpora el ajo sin llegar a dorarse.

  1. Transcurridos unos minutos, añade los calabacines y rehógalos lo justo para que pierdan el agua inicial y se vuelvan tiernos. En ese momento incorpora el arroz redondo especial para risotto y remueve bien para que cada grano se impregne del aceite y los jugos de las verduras. Este paso es clave para que el risotto tenga esa textura cremosa tan característica.

  1. Vierte el vaso de vino blanco y deja que burbujee mientras el alcohol se evapora. A partir de aquí comienza el ritual la elaboración del risotto: añade el caldo de verduras caliente, poco a poco, un cucharón cada vez, removiendo con suavidad y esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir más. Este proceso llevará unos 18–20 minutos y es lo que construye la cremosidad natural del plato sin necesidad de añadir nata.

  1. Cuando el arroz esté casi en su punto, incorpora el zumo de medio limón y un poco de su piel rallada —solo la parte amarilla— para aportar frescura y un aroma cítrico que equilibra la suavidad del calabacín. Ajusta de sal y añade una pizca de pimienta blanca molida. Apaga el fuego y remata con un puñado generoso de queso parmesano rallado, mezclando para que se funda y dé ese acabado sedoso tan irresistible.

  1. Deja reposar un minuto y sirve el risotto aún cremoso, con un toque extra de ralladura de limón si quieres intensificar el sabor. Añade también ralladura de la piel de calabacín. Es un plato perfecto para una cena especial o para darte un capricho entre semana.

Palabras claves: Arroz, Queso, Verduras
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