La pechuga de pollo al horno es una preparación ampliamente utilizada en distintas cocinas debido a su sencillez, coste reducido y adaptabilidad. Aunque se considera un plato básico, su uso es habitual: el horneado ha sido tradicionalmente un método eficiente para cocinar el pollo, ya que permite una cocción uniforme y favorece la retención de jugos cuando se controla adecuadamente el tiempo y la temperatura.
El truco de dorar la pechuga antes de hornearla transforma un plato básico en algo especial

Este tipo de receta resulta accesible para personas con poca experiencia. Con una cantidad limitada de ingredientes y una secuencia de pasos clara, es posible obtener una pechuga con buena textura y sabor. Además, es una opción ligera y adecuada para quienes buscan elaboraciones simples y equilibradas.
Un plato ligero, sabroso y accesible para cualquier nivel de cocina
A pesar de su simplicidad, esta preparación admite múltiples variaciones. En esta versión se incorpora tomate cherry y cebolleta, que aportan frescura y un matiz ligeramente dulce. Antes del horneado, la pechuga se dora en una sartén para mejorar el sellado superficial y optimizar el resultado final.

Os explico cómo hacer pechuga de pollo al horno y su receta paso a paso para que no tengáis problemas en la elaboración.
Guarda esta receta en la pantalla de inicio de tu móvil para un acceso rápido. En la sección de ingredientes, selecciona los que necesitas para simplificar la compra. Además, ajusta el número de porciones deseadas y las cantidades de los ingredientes se calcularán automáticamente.
Cómo hacer la mejor pechuga de pollo al horno, perfecta y sin complicarte
Ingredientes para hacer pechuga de pollo al horno
Cómo hacer pechuga de pollo al horno
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Pela la cebolleta y córtala en tiras finas. Resérvala junto con los cherry. Seca la pechuga de pollo con papel de cocina para que se dore mejor después. Añade sal y pimienta por ambos lados, sin miedo, ya que es una pieza gruesa y necesita un buen sazonado.
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Calienta una sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, coloca la pechuga y déjala sin mover durante unos minutos. El objetivo es que se forme una capa dorada en la superficie. Dale la vuelta y repite el proceso por el otro lado. Este paso ayuda a que la carne quede más jugosa y con mejor sabor.
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Precalienta el horno a 190 ºC. En una bandeja apta para horno, coloca la pechuga ya dorada en el centro. Reparte alrededor los tomates cherry y la cebolleta. Añade un chorrito de aceite de oliva por encima de todo. No hace falta añadir agua ni caldo; los propios tomates soltarán jugo durante la cocción.
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Introduce la bandeja en el horno y cocina durante 20–25 minutos, dependiendo del grosor de la pechuga. Para comprobar si está lista, puedes pinchar la parte más gruesa: el jugo debe salir transparente. Si sale rosado, necesita unos minutos más. Evita hornearla en exceso para que no se seque.
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Cuando esté lista, saca la bandeja del horno y deja reposar la pechuga unos minutos antes de cortarla. Este pequeño descanso permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede más tierna. Sirve la pechuga acompañada de los tomates cherry asados y la cebolleta, que estarán suaves y ligeramente caramelizados.