Opciones de impresión:

Salsa Bechamel: trucos para que quede perfecta

Porciones 4
Ingredientes para hacer una Bechamel sin grumos
  • 75 gramos Harina de trigo
  • 75 gramos Mantequilla
  • 1 litro Leche (entera o desnatada)
  • Nuezmoscada (Una pizca)
  • Pimienta negra molida (Una pizca)
  • Sal (Al gusto)
Pasos a seguir para una Bechamel Ideal
  1. Comenzaremos poniendo una sartén al fuego con la mantequilla. Puedes usar una sartén o una olla, yo prefiero que sea una olla amplia para poder remover con las varillas de una forma más cómoda.  Nada más que entre en contacto con el calor verás que se va a derretir rápidamente, por ello debes estar muy pendiente. Nada más veas que la mantequilla se ha derretido por completo podrás pasar al siguiente paso.

  2. Cuando la mantequilla se haya derretido por completo, añadiremos la harina y comenzaremos a mezclar los dos ingredientes de forma que integren bien los dos ingredientes.  Este paso es fundamental para obtener una bechamel perfecta. Cocinar bien la harina con la mantequilla asegura que la bechamel no tenga sabor a harina cruda, tenemos que cocerla bien y eso se consigue manteniendo al fuego la olla durante unos minutos. El fuego lo mantendremos medio-bajo, queremos cocer la harina pero de una forma lenta y segura. No queremos que se queme. 

  3. Mientras vamos tostando la harina, pondremos a calentar la leche para tenerla bien calentita. No es necesario que hierva, solo debe estar caliente y humeante. Este es un buen truco para que no nos salgan grumos.

  4. Una vez que hayamos cocinado bien la harina, añadiremos de una vez la leche caliente y comenzaremos a batir con las varillas de forma enérgica para que se integre todo bien. La leche caliente va a favorecer el proceso en el que la mantequilla y la harina se disuelvan bien. De esta forma es mucho más complicado que se formen los indeseables grumos.

  5. Mantendremos la olla a fuego medio y seguiremos removiendo con las varillas de forma que la bechamel vaya cogiendo consistencia y textura cremosa. 

  6. Ahora lo importante es alcanzar el punto deseado. Verás como al principio será una salsa muy ligera, pero a medida que vamos removiendo la bechamel va ganando en consistencia. Eso si, tienes que seguir con la olla a fuego suave. El calor y el movimiento harán su trabajo.  Añadiremos el punto de sal a nuestro gusto. No olvides darle un toque de nuez moscada rallada y de pimienta negra molida. Estas especias le aporta el sabor característico de la salsa bechamel.

Nota
  • Como decíamos al principio, es fundamental tostar bien la harina para que no sepa a harina cruda.
  • Tener la leche caliente va a facilitar la integración de la harina. Además evita que se formen grumos.