Calabacín relleno de queso, en tempura

Porciones: 4 Tiempo total: 30 mins Dificultad: Principiante

El calabacín relleno de queso es una preparación que destaca por lo fácil que es de hacer y por su capacidad para ofrecer un resultado atractivo incluso para personas con poca experiencia en la cocina.

calabacín relleno de queso

El calabacín en la tradición mediterránea

El término calabacín deriva del italiano zucchina, diminutivo de zucca —calabaza—, lo que refleja su importancia en la cocina mediterránea, donde este tipo de verduras se valora por su sabor y su versatilidad respecto a los distintos métodos de cocción que podemos aplicar.

El calabacín relleno de queso demuestra que con pocos ingredientes se puede lograr un bocado sorprendente

En esta receta, el calabacín lo rellenamos de queso y lo rematamos con una tempura que aporta una textura crujiente muy sabrosa. Es un contraste ideal que aporta un acabado atractivo sin necesidad de técnicas avanzadas.

calabacín relleno

Os explico cómo hacer calabacín relleno de queso y su receta paso a paso para que no tengáis problemas en la elaboración.

Esta receta es la prueba de que las verduras también pueden ser protagonistas en la mesa

Guarda esta receta en la pantalla de inicio de tu móvil para un acceso rápido. En la sección de ingredientes, selecciona los que necesitas para simplificar la compra. Además, ajusta el número de porciones deseadas y las cantidades de los ingredientes se calcularán automáticamente.

Dificultad: Principiante Tiempo de preparación 15 mins Tiempo de cocción 10 mins Tiempo de descanso 5 mins Tiempo total 30 mins
Porciones: 4
Mejor temporada: Adecuado durante todo el año

Ingredientes para hacer calabacín relleno de queso

Cómo hacer calabacín relleno de queso

  1. Lava bien los calabacines bajo el grifo, frotando suavemente la piel con las manos. No hace falta pelarlos, siempre que la piel esté fina y en buen estado. Sécalos con papel de cocina para que no queden restos de agua. A continuación, corta el calabacín en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor. Intenta que todas las rodajas tengan un tamaño similar para que se cocinen de forma uniforme y sea más fácil montarlas después.

  1. Coloca las rodajas de calabacín sobre una tabla o bandeja. Toma una rodaja, pon encima un trocito de queso (que no sobresalga demasiado por los bordes) y tapa con otra rodaja de calabacín, como si hicieras un pequeño sándwich. Presiona ligeramente con los dedos para que el queso quede bien sujeto entre las dos rodajas. Repite el proceso hasta terminar con todo el calabacín. Si alguna rodaja es muy pequeña, puedes reservarla para otra preparación y usar solo las que encajen bien entre sí.

  1. En un bol amplio, añade la harina de trigo (o harina especial para tempura, si la tienes) y una pizca de sal. Vierte poco a poco agua muy fría (incluso puedes usar agua con hielo) mientras mezclas con unas varillas o un tenedor. La idea es conseguir una masa ligera, sin grumos, algo más espesa que la leche pero más líquida que una bechamel. No hace falta batir en exceso; de hecho, es mejor mezclar lo justo para que se integre, así la tempura quedará más aireada y crujiente. Deja reposar la masa unos 5–10 minutos mientras calientas el aceite.

  1. En una sartén, añade suficiente aceite como para que los calabacines queden casi cubiertos. Calienta a fuego medio-alto. Para saber si el aceite está listo, puedes dejar caer una gota de la masa de tempura: si sube a la superficie y se dora poco a poco, la temperatura es adecuada, y si se quema muy rápido, baja un poco el fuego.

  1. Cuando el aceite esté caliente, pasa cada “sándwich” de calabacín y queso por la masa de tempura. Hazlo con cuidado, sujetándolo por los lados para que no se desmonte. Asegúrate de que queda bien cubierto por todos los lados, pero deja que escurra el exceso de masa antes de llevarlo al aceite. Este paso es importante para que la capa de tempura no quede demasiado gruesa ni pesada.

  1. Introduce los calabacines rebozados en el aceite caliente, de pocos en pocos, para no bajar demasiado la temperatura. Déjalos freír unos minutos por cada lado, hasta que veas que la tempura se vuelve dorada y crujiente. No los muevas demasiado al principio para que no se rompan. Cuando estén listos, sácalos con una espumadera y colócalos sobre un plato con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.

Palabras claves: Queso, Verduras
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Preguntas frecuentes

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¿Puedo usar otro tipo de queso para el relleno?

Sí. Puedes usar quesos que fundan bien, como mozzarella, gouda, emmental o un queso semicurado suave. Evita los quesos demasiado duros o muy curados, porque no se funden igual y pueden quedar secos.

¿Se puede hacer la receta al horno en lugar de freír?

La textura no será la misma, porque la tempura está pensada para freírse en aceite caliente. Si quieres una versión más ligera, puedes probar a hornear los calabacines rellenos sin tempura, simplemente con un poco de aceite por encima y queso extra, pero el resultado será diferente.

¿Cómo puedo mejorar el plato y darle un toque especial?

Puedes añadir hierbas aromáticas al relleno, como orégano o albahaca, o combinar dos tipos de queso para jugar con sabores y texturas. Otra opción es servir los calabacines con una salsa casera que contraste, por ejemplo, una salsa de yogur con limón o una salsa picante suave. También puedes espolvorear un poco de sal en escamas justo al sacarlos del aceite para potenciar el sabor.

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