Salsa Bechamel: trucos para que quede perfecta

Salsa Bechamel: trucos para que quede perfecta. Ollita con salsa bechamel blanca y suave
La Bechamel es una de las salsa francesas más utilizadas en la cocina

La Bechamel es considerada una de las salsas más utilizadas en la cocina. Ofrece muchas posibilidades y se adapta a la perfección en cualquier receta. Se utiliza sobre todo para platos gratinados, aunque como base para rellenos es fundamental contar con esta salsa. Y, por supuesto, no olvidemos las croquetas. Por todo ellos toma nota de esta salsa bechamel y los trucos para que quede perfecta.

La bechamel es una de las salsas más populares de la cocina francesa para elaborar platos gratinados. Básicamente se trata de una receta que se consigue añadiendo leche a una mezcla de harina cocinada con mantequilla, lo que se conoce como un roux blanco. Otra preparación similar a la bechamel es la velouté en la que la leche se sustituye por caldo. Pero centrémonos en la bechamel y como obtenerla sin complicaciones.

La bechamel es una salsa de origen francés muy extendida en todo el mundo y base otras elaboraciones diferentes.

Lleva una base de mantequilla y harina junto con leche y una serie de especias que aportan el toque ideal a la salsa.

Llegados a este punto querrás saber cuales son las claves para obtener una salsa ligera y suave. Lo más terrorífico que te pueda pasar es que salgan grumos y resulte una salsa ruda y poco sabrosa. Esos grumos serán una mezcla de harina y mantequilla dando una textura no deseable en esta salsa.

Es fundamental tostar bien la harina para que no de sabor a harina cruda. Otro factor a tener en cuenta es la leche; tenerla caliente va a facilitar la integración de la harina. Además evita que se formen grumos. Debe resultar de un color blanco nacarado, sin grumos y suave. De textura cremosa y perfectamente ligada.

La cocina francesa se caracteriza por el uso de la mantequilla como grasa fundamental en los platos. Y como no podía ser de otra forma, la bechamel la lleva. No obstante existe una versión mediterránea más ligera de esta salsa, es posible si sustituimos la mantequilla por aceite de oliva virgen extra. Así obtenemos una versión mucho más ligera y saludable que con mantequilla. El sabor no es exactamente el mismo pero el resultado es igual de bueno.

La cocina francesa basa su cocina en el uso de la mantequilla, y la bechamel no podía ser una excepción.

Una versión más ligera y mediterránea, es sustituirla por aceite de oliva virgen extra. Resulta una versión más saludable e igual de suculenta.
Salsa Bechamel: trucos para que quede perfecta. Ollita con salsa bechamel blanca y suave. Una cuchara toma parte de la salsa caliente y humeante.
La textura de la bechamel es muy importante. Más ligera en gratinados y más consistentes si la usas para rellenos.

La textura es muy importante en esta salsa y va a depender de la receta en la que vayamos a utilizarla. Antes de nada debes saber los usos típicos que se le pueden dar. Por ejemplo en platos de pasta, verduras, pescados carnes. Como cobertura de gratinados o como base de un relleno de canelones. No olvidemos que son parte fundamental de las croquetas.

Por ello la consistencia de la bechamel va a depender del uso que le queramos dar. Muy ligera en el caso de coberturas para gratinados y más consistente en la caso de las croquetas.

En la sección de Ingredientes os indico una proporción media para obtener una salsa bechamel con una consistencia media. La que veis en las imágenes. Es ideal para gratinar porque su consistencia es ligera y fluida, pero conserva la consistencia suficiente como para que se mantenga firme sobre los alimentos.

No obstante, si quieres una bechamel más consistente para utilizarla como relleno debes aumentar la cantidad de harina y mantequilla. Tu mismo encontraras la textura deseada, lo único que tienes que tener en cuenta es:

  • Debes marcar como referencia el uso de 1 litro de leche.
  • La cantidad de harina que utilices debe ser la misma que de harina.
  • El tiempo de cocción también va a determinar la consistencia. Cuanto más tiempo la tengamos cocinando, más líquido evaporará y más consistente nos quedará.

Con estos conocimientos no tienes excusa para hacer tu propia bechamel en casa. Que me consta que la venden ya hecha en las grandes superficies, pero no es lo mismo. Todo lo que sea casero siempre es mucho mejor. Recuerda que en mi perfil de Instagram @zafranelas podemos vernos y comentar que tal os van saliendo mis recetas. Estoy encantada de compartir con vosotros mis éxitos y, por supuesto mis fracasos que también los hay.

Salsa Bechamel: trucos para que quede perfecta

Porciones: 4

Ingredientes para hacer una Bechamel sin grumos

Pasos a seguir para una Bechamel Ideal

  1. Comenzaremos poniendo una sartén al fuego con la mantequilla. Puedes usar una sartén o una olla, yo prefiero que sea una olla amplia para poder remover con las varillas de una forma más cómoda.  Nada más que entre en contacto con el calor verás que se va a derretir rápidamente, por ello debes estar muy pendiente. Nada más veas que la mantequilla se ha derretido por completo podrás pasar al siguiente paso.

  2. Cuando la mantequilla se haya derretido por completo, añadiremos la harina y comenzaremos a mezclar los dos ingredientes de forma que integren bien los dos ingredientes.  Este paso es fundamental para obtener una bechamel perfecta. Cocinar bien la harina con la mantequilla asegura que la bechamel no tenga sabor a harina cruda, tenemos que cocerla bien y eso se consigue manteniendo al fuego la olla durante unos minutos. El fuego lo mantendremos medio-bajo, queremos cocer la harina pero de una forma lenta y segura. No queremos que se queme. 

  3. Mientras vamos tostando la harina, pondremos a calentar la leche para tenerla bien calentita. No es necesario que hierva, solo debe estar caliente y humeante. Este es un buen truco para que no nos salgan grumos.

  4. Una vez que hayamos cocinado bien la harina, añadiremos de una vez la leche caliente y comenzaremos a batir con las varillas de forma enérgica para que se integre todo bien. La leche caliente va a favorecer el proceso en el que la mantequilla y la harina se disuelvan bien. De esta forma es mucho más complicado que se formen los indeseables grumos.

  5. Mantendremos la olla a fuego medio y seguiremos removiendo con las varillas de forma que la bechamel vaya cogiendo consistencia y textura cremosa. 

  6. Ahora lo importante es alcanzar el punto deseado. Verás como al principio será una salsa muy ligera, pero a medida que vamos removiendo la bechamel va ganando en consistencia. Eso si, tienes que seguir con la olla a fuego suave. El calor y el movimiento harán su trabajo.  Añadiremos el punto de sal a nuestro gusto. No olvides darle un toque de nuez moscada rallada y de pimienta negra molida. Estas especias le aporta el sabor característico de la salsa bechamel.

Nota

  • Como decíamos al principio, es fundamental tostar bien la harina para que no sepa a harina cruda.
  • Tener la leche caliente va a facilitar la integración de la harina. Además evita que se formen grumos.

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