Las torrijas de vino y miel forman parte de la repostería tradicional española, especialmente vinculada a la gastronomía casera de Semana Santa. Su origen se remonta a varios siglos atrás, cuando se aprovechaba el pan duro para elaborar dulces sencillos y económicos.
El vino y la miel aportan un matiz característico que distingue esta versión de otras variantes más conocidas
Con el tiempo, esta preparación se consolidó como un postre habitual en muchas regiones, donde cada familia ha mantenido su propia versión. es por ello que las torrijas de vino destacan por su sencillez y por el uso de ingredientes básicos. Una receta que nos ha acompañado durante generaciones.
Las torrijas son un ejemplo claro de cómo la cocina tradicional aprovecha ingredientes cotidianos

Os explico cómo hacer torrijas de vino y su receta paso a paso para que no tengáis problemas en la elaboración.
Guarda esta receta en la pantalla de inicio de tu móvil para un acceso rápido. En la sección de ingredientes, selecciona los que necesitas para simplificar la compra. Además, ajusta el número de porciones deseadas y las cantidades de los ingredientes se calcularán automáticamente.

Torrijas de vino y miel, la receta de la abuela
Ingredientes para hacer torrijas de vino
Cómo hacer torrijas de vino
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En un recipiente amplio mezclamos el vino, el agua, el azúcar y la canela molida. Con esta preparación iremos empapando los panecillos. Cuanto más tiempo los dejemos en la mezcla, más jugosos quedarán, aunque es importante no excederse para evitar que se rompan al manipularlos.
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Hemos preparado las torrijas en grupos de cuatro para evitar que se acumulen en la mezcla. De este modo resulta más sencillo controlar cada paso y trabajar con comodidad.
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Cuando el pan esté bien empapado, lo pasamos por el huevo batido y lo freímos en abundante aceite de oliva virgen extra. El aceite desempeña un papel fundamental en esta receta, por lo que conviene utilizar uno de buena calidad y mantenerlo siempre limpio. En nuestro caso, al llegar aproximadamente a la mitad de la preparación, fue necesario cambiarlo porque la canela había oscurecido el que quedaba en la sartén.
Cuando las torrijas estén doradas, las retiramos del aceite y las colocamos sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa.
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Antes de bañarlas en miel, es conveniente dejar que las torrijas se enfríen ligeramente para que adquieran más firmeza.
Pasado ese tiempo, colocamos en un cazo amplio la miel junto con un pequeño chorrito de vino para obtener una textura más fluida. Calentamos a fuego lento y, cuando la mezcla esté suave y fácil de manejar, vamos sumergiendo las torrijas. Cuanto más tiempo permanezcan en la miel, más jugosas quedarán. En nuestro caso, las dejamos alrededor de un minuto, procurando que la miel no llegue a hervir en ningún momento.