Organizar una comida resulta mucho más sencillo de lo que parece. No hace falta preparar un gran menú ni pasar horas en la cocina. Una selección de aperitivos variados es suficiente para crear una comida informal y agradable, donde cada invitado puede disfrutar a su ritmo.
Compartir aperitivos permite disfrutar de más sabores en una misma comida

Además, este formato permite adaptarse a los distintos gustos de los tuyos. Desde opciones más tradicionales hasta propuestas más originales.
Aperitivos fáciles y rápidos para reuniones con amigos
En este recopilatorio encontrarás 10 recetas de aperitivos que funcionan muy bien cuando buscas ideas recetas para compartir.
¿Con que entrante aperitivo te quedas? Déjame un comentario y hablamos.
Aceitunas con queso, un aperitivo muy mediterráneo
Descripción
Una tapa clásica elaborada con aceitunas y queso curado, ideal para preparar en pocos minutos y disfrutar en cualquier reunión.
Ingredientes para hacer aceitunas aliñadas con queso
Cómo hacer aceitunas aliñadas con queso
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Coloca las aceitunas en un bol amplio y escúrrelas bien para que no aporten exceso de líquido a la mezcla.
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Añade los tacos de queso curado. Es recomendable que tengan un tamaño similar al de las aceitunas para que cada bocado resulte equilibrado.
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Vierte el aceite de oliva y mezcla con suavidad para que ambos ingredientes queden ligeramente impregnados.
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Espolvorea el orégano y remueve de nuevo para repartirlo de forma uniforme.
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Deja reposar unos minutos para que el queso y las aceitunas absorban el aroma del orégano y el aceite. Sirve como tapa o acompañamiento en una mesa de aperitivos.
Tarjeta de receta
Tatin de tomates cherry. Un clásico imprescindible
Ingredientes
Paso a paso
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Corta los tomates cherry por la mitad y colócalos sobre una hoja de papel de horno. Es importante que queden bien juntos formando un circulo, usa 5 mitades por cada tatín.
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Añade una pizca de sal, un toque de orégano y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Añade también un montoncito de queso mozzarella rallado.
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Recorta la lámina de hojaldre en forma redonda, del tamaño aproximado de la superficie que ocupan los tomates. Puedes usar un aro de emplatar. Colócala encima, ajustando los bordes hacia dentro para que quede bien adherida.
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Pinta la superficie del hojaldre con un poco de aceite de oliva para que se forme un dorado uniforme. Hornea a 190 °C durante unos 25 minutos, hasta que la masa esté y dorada.
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Presenta dada la vuelta, los tomates quedarán arriba, formando una superficie brillante y ordenada. Este giro final es lo que convierte una preparación tan simple en un aperitivo vistoso y muy fácil de servir.
Cómo hacer mantequilla de ajo, como aperitivo en tus comidas
Ingredientes para hacer mantequilla de ajo
Cómo hacer mantequilla de ajo
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Empieza pelando los 6 dientes de ajo. Para hacerlo con calma, coloca cada diente sobre la tabla y aplástalo suavemente con el lateral del cuchillo; así la piel se desprende más fácil. Retira cualquier parte verde del interior (el germen) si lo ves, porque puede dar un sabor más fuerte. No hace falta picarlos: los vamos a confitar enteros para que queden muy suaves.
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Elige una fuente pequeña apta para horno, mejor si es estrecha y no muy alta, para que el aceite cubra bien los ajos. Coloca los dientes de ajo pelados en el fondo, separados entre sí. Cubre con aceite de oliva virgen extra hasta que queden completamente sumergidos. No hace falta medir el aceite con exactitud: simplemente asegúrate de que los ajos no sobresalen.
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Precalienta el horno a unos 140–150 ºC, calor arriba y abajo. Queremos una cocción suave, no que el ajo se fría a lo loco. Introduce la fuente con los ajos y el aceite en el horno y deja que se cocinen lentamente unos 35–40 minutos. De vez en cuando, abre el horno y observa: los ajos deben ablandarse y tomar un ligero tono dorado, pero sin quemarse. Sabes que están listos cuando al pincharlos con un tenedor se deshacen con facilidad.
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Cuando los ajos estén tiernos, saca la fuente del horno con cuidado. Deja que se templen a temperatura ambiente. No los uses en caliente directamente sobre la mantequilla, porque la derretirían demasiado. Espera a que estén tibios o casi fríos. Puedes reservar el aceite de ajo que queda en la fuente: es un aceite aromatizado fantástico para otras recetas.
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Mientras los ajos se enfrían, saca la mantequilla de la nevera si aún no lo has hecho. Es importante que esté a temperatura ambiente, es decir, blanda al tacto pero no derretida. Córtala en trozos y colócala en un bol amplio. Si al presionarla con una cuchara se hunde con facilidad, está en el punto perfecto para trabajarla.
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Lava bien el perejil bajo el grifo y sécalo con papel de cocina o un paño limpio. Separa las hojas de los tallos más gruesos y pícalas finamente con un cuchillo. No hace falta que quede un polvo perfecto, pero sí trocitos pequeños para que se repartan bien por toda la mantequilla.
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Cuando los ajos estén templados, sácalos del aceite con una cuchara y colócalos en un plato. Con un tenedor, aplástalos hasta obtener una pasta suave. Verás que se deshacen casi sin esfuerzo, gracias al confitado lento. Si queda algún trocito más grande, sigue aplastando hasta que la textura sea lo más homogénea posible.
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Añade la pasta de ajo confitado al bol con la mantequilla blanda. Incorpora también el perejil picado. Con una cuchara o una espátula, empieza a mezclar con calma, aplastando y removiendo hasta que todo quede bien integrado. Debes obtener una mantequilla de color uniforme, con pequeños puntos verdes de perejil repartidos por toda la mezcla. Prueba una pequeña cantidad y, si lo deseas, añade una pizca de sal para realzar el sabor.
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Cuando la mezcla esté lista, tienes dos opciones:
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Colocarla en un recipiente hermético, alisando la superficie con la cuchara.
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O formar un rulo: pon la mantequilla sobre un trozo de papel film, enrolla y aprieta ligeramente para darle forma cilíndrica.
En ambos casos, lleva la mantequilla a la nevera y déjala reposar al menos 30 minutos. Este tiempo permite que los sabores se asienten y que la mantequilla recupere firmeza, lo que facilita cortarla o untarla.
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Una vez fría, tu mantequilla de ajo confitado está lista para usar. Puedes untarla sobre pan y tostarlo ligeramente en el horno para hacer un pan de ajo delicioso, colocar una rodaja sobre un filete recién hecho para que se derrita encima, mezclar una cucharada con pasta caliente o añadirla a unas verduras asadas para darles más sabor. Lo importante es que la uses sin miedo: es una receta sencilla, pensada para que te sientas seguro en la cocina y disfrutes del proceso tanto como del resultado.
Si te apetece, cuéntame en qué plato la has usado primero y qué te ha parecido el resultado.
Aperitivo salado
Ingredientes para hacer aperitivos salados con anchoa
Cómo hacer aperitivos saldos
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Esta receta tiene poco que explicar. Quizás algunos consejos sean suficientes. Una de las cosas más importantes es elegir una buena base. Particularmente me gusta que sean unas tostadas crujientes, eso siempre aporta textura y limpia el paladar.
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La combinación de los ingredientes suele ser lo más sencillo, porque casi cualquier ingrediente que elijas va a ser perfecto! En este caso, las anchoas combinan muy bien con el queso. Y el tomate aporta la acidez y jugosidad ideal.
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Combínalos como mejor te parezca, pero no olvides añadir una hierva fresca. Aportará frescura y color al aperitivo.
Tarjeta de receta
Maki Sushi de cangrejo y mango, cómo hacerlo para que queden perfectos
Descripción
Ingredientes
Ingredientes para hacer el arroz shari
Ingredientes para los makis de atun
Como hacer makis sushi de cangrejo
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Pasos a seguir para hacer el arroz Shari
Es muy importante elegir un arroz de calidad y cocerlo en su punto justo presentando una textura blanda y pegajosa. El arroz japonés de grano redondo tipo japónica es el más recomendable. En su defecto siempre podréis utilizar un arroz de grano redondo español.
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Para comenzar deberemos enjuagar muy bien el arroz para eliminar todas las impurezas y suciedad. Lo podremos limpiar colocando el arroz en un colador amplio y bajo el grifo lo iremos frotando con las manos para que se desprendan las capas externas del arroz y se libere gran parte del almidón. Como os decía, el agua saldrá blanquecina y lechosa, eso muy normal.
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A continuación pondremos el arroz en una olla y añadiremos el agua. Tapa la olla y ponla a fuego medio hasta que empiece la ebullición. Lo dejaremos hervir durante 3 minutos aproximadamente y a continuación bajaremos el fuego al mínimo y lo seguiremos cociendo durante un intervalo de unos 10 a 12 minutos más.
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Es importante que en todo este proceso no se abra la olla para evitar así que se escape al vapor generado. Si transcurrido este tiempo observamos que nuestro arroz aun está un poco duro, volveremos a tapar la olla y lo dejaremos reposar otros 5 minutos más fuera del fuego.
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Añadiremos el vinagre de arroz y mezclaremos bien el arroz de forma ue quede impregnado de todo el sabor del vinagre.
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Mientras no estemos utilizando el arroz es muy importante que lo conservemos tapado con un paño para que no pierda temperatura, es importante mantenerlo ligeramente caliente para que la fécula del arroz no pierda sus propiedades.
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Pasos a seguir para hacer los makis
Corta los surimis de cangrejo en tiras largas y delgadas, de aproximadamente 1 cm de grosor. Reserva.
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Coloca una hoja de alga nori sobre la esterilla (makisu). Estas hojas de alga nori suelen tener una parte más brillante, pone se lado en contacto con la esterilla
Humedece tus manos con agua para evitar que el arroz se pegue y extiende una capa delgada de arroz sobre el alga, dejando un borde de 1 cm en la parte superior.
Coloca tiras de surimi junto con tiras delgadas de mango en el centro del arroz y añade una pequeña cantidad de pasta de wasabi a lo largo del pescado.
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Enrolla el maki con la ayuda de la esterilla, presionando firmemente para que quede bien compacto. Humedece el borde del alga con un poco de agua para sellar el rollo.
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Con un cuchillo afilado y humedecido, corta el rollo en piezas de aproximadamente 2 cm de grosor.
Coloca las piezas en un plato y añade cebollino picado.
Huevos revueltos, en tostada y con granada. Bocado muy top
Ingredientes para hacer huevos revueltos
Cómo hacer hacer huevos revueltos
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Colocaremos los huevos en un plato hondo con la leche y batiremos bien hasta obtener una mezcla homogénea e integrada. Agregaremos una pizca de sal y pimienta. A continuación, calentaremos un poco de aceite de oliva en una sartén.
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Cuando la sartén esté bien caliente, añadiremos la mezcla de huevos batidos y removeremos hasta obtener un revuelto cremoso. Serviremos sobre rebanadas de pan tostado y crujiente.
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Para darle un toque fresco, esparciremos granos de granada y albahaca fresca picada por encima. Estos ingredientes realzan la frescura del plato y, combinados con el pan tostado crujiente, crean un bocado ideal.
Tarjeta de receta
Como hacer tortillitas de camarones, las clásicas de Cádiz
Ingredientes para hacer tortillitas de camarones
Cómo hacer tortillitas de camarones
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Esta receta no entraña ninguna complicación, quizás el momento de la fritura sea el más delicado, pero para ese momento te daré varios consejos al final de la receta.
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Mezclaremos ambas harinas y poco a poco le iremos añadiendo el agua fría hasta obtener una masa de consistencia lechosa pero con algo de cuerpo. La cantidad de agua que te indicamos tómala como orientativa, no sabemos cómo se van a comportar las diferentes harinas que podemos encontrar en el mercado. Así que te recomendamos que vayas poco a poco añadiendo agua hasta conseguir la textura que te comentamos.
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Seguidamente, añadiremos la parte verde del ajete muy picada, una pizca de sal y los camarones. Lo mezclaremos todo bien y rápidamente podremos el aceite a calentar en una sartén.
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Una vez que el aceite esté caliente añade una cucharada de masa de forma que resulte una torta extendida en el fondo de la sartén, permanece atento al cambio de color de la tortilla y gírala rápidamente para que no se queme. Es cuestión de segundos. No intentes freír muchas a la vez, asegúrate que puedes controlar perfectamente las que se estén friendo para que no se chamusquen.Una vez fritas, ponlas sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa.
Nota
Trucos para una fritura ligera y crujiente y unas tortillitas de camarones perfectas.
– El aceite debe estar limpio, no intentemos utilizar el mismo aceite para muchas frituras. Sobre todo si utilizas aceite de oliva, ya que se quema con facilidad. Después de utilizarlo, cuela el aceite restante para eliminar impurezas.
– En este caso, para hacer tortillitas tan solo vamos a necesitar un dedo de aceite en el fondo de la sartén, así nos aseguramos una torta plana y crujiente. En los demás casos es recomendable freír en abundante aceite.
– Si usas aceite de oliva, debes controlar con cuidado la temperatura, ya que este aceite pierde todas sus propiedades cuando se descompone por efecto de calor. Caliéntalo lentamente y nunca dejes que humee, eso significará que ha alcanzado su temperatura crítica y está empezando a romper su estructura molecular desnaturalizándose.
– Fríe en el último momento antes de servir.
– Escurre el exceso de grasa tras la fritura en papel de cocina absorbente.
– Jamás de los jamases tapes un alimento frito, el vapor condensará en la tapa y mojará la fritura crujiente, se volverá blandurria perdiendo todo el encanto.
Como hacer zanahorias encominadas
Descripción
Ingredientes para hacer zanahorias encominadas
Cómo hacer zanahorias encominas
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Comienza pelando las zanahorias, preferiblemente con un pelador. Aunque también puedes usar un cuchillo, el pelador permite aprovechar mejor la zanahoria, ya que con el cuchillo es fácil llevarse más pulpa que piel.
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Coloca las zanahorias en una olla amplia y cúbrelas con agua fría. Añade una pizca generosa de sal y lleva la olla al fuego. Cuando el agua comience a hervir, deja que las zanahorias se cocinen durante unos cinco minutos. No buscamos que queden blandas, sino que pierdan ese crujido inicial sin perder su textura, lo ideal es que se mantengan firmes.
Este paso no pretende cocerlas del todo, sino suavizarlas. Puedes comprobar el punto perfecto pinchando una con un tenedor debiendo entrar con cierta resistencia.
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Cuando estén listas, escúrrelas bien y déjalas enfriar. Luego córtalas en rodajas no muy finas, como de medio centímetro.
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En un bol, mezcla el vaso de vinagre con el vaso de agua. Añade el ajo picado muy finito (o machacado si prefieres), el comino molido, el comino en grano y una pizca generosa de sal. Remueve bien.
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Vierte el aliño por encima, asegurándote de que queden bien cubiertas. Si ves que falta líquido, puedes añadir un poco más de agua y vinagre en proporción. Tapa el recipiente y mételo en la nevera. Lo ideal es dejarlas reposar al menos 4 horas, pero si puedes esperar hasta el día siguiente, mucho mejor. El sabor se intensifica y el comino hace su trabajo.
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Sácalas de la nevera, escúrrelas un poco si tienen mucho líquido, y sírvelas fresquitas. Puedes ponerlas en un platito bonito, añadir un chorrito de aceite de oliva por encima si te apetece, y ¡a disfrutar!
Tartar de remolacha y aguacate. Un contraste perfecto
Ingredientes
Paso a paso
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Corta el aguacate en cubos pequeños y colócalos en el fondo del plato o aro de montaje. Añade el zumo de lima para evitar que se oxiden y mezcla suavemente.
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Corta la remolacha cocida en cubos. Haz lo mismo con los pepinillos y la cebolleta.
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En un bol amplio, mezcla la remolacha, los pepinillos y la cebolleta. Añade el sésamo y el cebollino picado.
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Mezcla el AOVE con la mostaza, una pizca de sal y pimienta negra. Bate hasta que emulsione ligeramente.
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Vierte la vinagreta sobre la mezcla de remolacha y remueve con suavidad. Coloca el tartar sobre la base de aguacate. Añade los rabanitos picados que aportan un toque crujiente.
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Deja reposar 10 minutos en frío para que los sabores se integren. Sirve inmediatamente para mantener el color y la textura. Puedes terminar añadiendo unos brotes frescos, en mi caso han sido de alfalfa.
Salpicón de marisco con aguacate en vasitos individuales
Ingredientes para la crema de aguacate
Ingredientes para el salpicón
Cómo hacer salpicón de marisco
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Para hacer la crema de aguacate
Lava bien los aguacates bajo agua corriente. Corta cada aguacate por la mitad a lo largo, girando el cuchillo alrededor del hueso central.
Separa las dos mitades y retira el hueso con cuidado. Puedes hacerlo clavando suavemente el cuchillo en el hueso y girándolo.
Con una cuchara, saca la pulpa de los aguacates y colócala directamente en la batidora.
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Abre el yogur natural y añádelo junto con la pulpa de aguacate. El yogur ayudará a darle una textura más cremosa a la mezcla.
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Añade una pizca de pimienta negra y sal al gusto. La cantidad puede variar según tus gustos.
Exprime unas gotas de limón sobre la mezcla. El limón no solo aporta un toque de frescura, sino que también ayuda a evitar que el aguacate se oxide y se oxide poniéndose marrón.
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Comienza a batir a velocidad baja, aumentando gradualmente hasta alcanzar una velocidad alta.
Bate hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados y la mezcla tenga una textura suave y cremosa. Puedes necesitar 1-2 minutos.
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Una vez que la mezcla esté cremosa, prueba la crema de aguacate. Si es necesario, ajusta la cantidad de sal, pimienta o limón según tu gusto. Puedes añadir más de cualquiera de estos ingredientes y batir nuevamente para mezclar bien.
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Para colocar la crema en el fondo de los vasos, es aconsejable usar una manga pastelera. Así, quedará mejor distribuida y se evitará manchar las paredes del vaso.
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Para hacer el salpicón
Comienza pelando los langostinos, retirando la cáscara y la cabeza. Si lo prefieres, también puedes quitar la vena dorsal para una mejor presentación. Luego, corta los langostinos en trozos pequeños, aproximadamente de 1 a 2 cm, para que se mezclen bien con los otros ingredientes.
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Toma las delicias de mar (surimi) y córtalas en rodajas o en trozos pequeños. Puedes hacer rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor o trozos más pequeños si prefieres una textura más uniforme en el salpicón.
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Corta la cebolla en tiras finas. Después, corta las tiras en cubos pequeños, de aproximadamente 0.5 cm. Esto ayudará a distribuir mejor el sabor de la cebolla en el salpicón.
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Si las aceitunas tienen hueso, retíralo primero. Luego, corta las aceitunas en rodajas finas, de aproximadamente 0.5 cm de grosor. Las aceitunas añadirán un toque salado y un contraste de color al plato. No obstante te recomiendo utilizar las aceitunas que ya vienen cortadas en rodajas finas.
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Pela el pepino para quitar la piel. Corta el pepino por la mitad a lo largo y luego en rodajas finas. Después, corta las rodajas en cubos pequeños, de aproximadamente 1 cm. El pepino aportará frescura y un toque crujiente al salpicón.
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Lava bien el cilantro y sécalo con papel de cocina. Pica finamente las hojas y los tallos tiernos del cilantro. Puedes hacerlo con un cuchillo afilado o con tijeras de cocina. El cilantro añadirá un aroma fresco y un sabor característico al plato.
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Una vez que tengas todos los ingredientes picados, mézclalos en un bol grande. Añade aceite de oliva, sal y pimienta al gusto. Remueve bien para que todos los sabores se integren.
