El queso tiene ese poder casi mágico de transformar cualquier plato en algo memorable. Desde recetas rápidas para el día a día hasta elaboraciones más creativas. Su aroma y su capacidad para aportar textura y carácter es su punto fuerte. Estas recetas con queso son un referente en tu recetario.
No importa si un queso con sabores suaves o intensos: siempre hay una receta que encaja contigo.
En este recopilatorio he reunido 20 recetas con queso que destacan por su sabor, su sencillez y su capacidad para sorprender. Son platos pensados para quienes disfrutan cocinando sin complicaciones, pero quieren resultados que parezcan de restaurante. Encontrarás opciones para todos los gustos: entrantes, platos principales, ideas rápidas y propuestas más atrevidas para quienes buscan experimentar.
Si te apasiona el queso o simplemente quieres ampliar tu repertorio, este listado te llevará un paso más allá. Prepárate para descubrir combinaciones irresistibles y técnicas fáciles que harán que tus platos brillen.
¿Con que receta de queso te quedas? Déjame un comentario y hablamos.
Calabacín relleno de queso, en tempura
Ingredientes para hacer calabacín relleno de queso
Cómo hacer calabacín relleno de queso
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Lava bien los calabacines bajo el grifo, frotando suavemente la piel con las manos. No hace falta pelarlos, siempre que la piel esté fina y en buen estado. Sécalos con papel de cocina para que no queden restos de agua. A continuación, corta el calabacín en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor. Intenta que todas las rodajas tengan un tamaño similar para que se cocinen de forma uniforme y sea más fácil montarlas después.
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Coloca las rodajas de calabacín sobre una tabla o bandeja. Toma una rodaja, pon encima un trocito de queso (que no sobresalga demasiado por los bordes) y tapa con otra rodaja de calabacín, como si hicieras un pequeño sándwich. Presiona ligeramente con los dedos para que el queso quede bien sujeto entre las dos rodajas. Repite el proceso hasta terminar con todo el calabacín. Si alguna rodaja es muy pequeña, puedes reservarla para otra preparación y usar solo las que encajen bien entre sí.
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En un bol amplio, añade la harina de trigo (o harina especial para tempura, si la tienes) y una pizca de sal. Vierte poco a poco agua muy fría (incluso puedes usar agua con hielo) mientras mezclas con unas varillas o un tenedor. La idea es conseguir una masa ligera, sin grumos, algo más espesa que la leche pero más líquida que una bechamel. No hace falta batir en exceso; de hecho, es mejor mezclar lo justo para que se integre, así la tempura quedará más aireada y crujiente. Deja reposar la masa unos 5–10 minutos mientras calientas el aceite.
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En una sartén, añade suficiente aceite como para que los calabacines queden casi cubiertos. Calienta a fuego medio-alto. Para saber si el aceite está listo, puedes dejar caer una gota de la masa de tempura: si sube a la superficie y se dora poco a poco, la temperatura es adecuada, y si se quema muy rápido, baja un poco el fuego.
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Cuando el aceite esté caliente, pasa cada “sándwich” de calabacín y queso por la masa de tempura. Hazlo con cuidado, sujetándolo por los lados para que no se desmonte. Asegúrate de que queda bien cubierto por todos los lados, pero deja que escurra el exceso de masa antes de llevarlo al aceite. Este paso es importante para que la capa de tempura no quede demasiado gruesa ni pesada.
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Introduce los calabacines rebozados en el aceite caliente, de pocos en pocos, para no bajar demasiado la temperatura. Déjalos freír unos minutos por cada lado, hasta que veas que la tempura se vuelve dorada y crujiente. No los muevas demasiado al principio para que no se rompan. Cuando estén listos, sácalos con una espumadera y colócalos sobre un plato con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
Pizza casera de mozzarella con borde crujiente y queso perfecto
Ingredientes para hacer pizza con mozzarella
Ingredientes para hacer la masa
Ingredientes para la pizza
Cómo hacer pizza con mozzarella
Pasos para hacer la masa casera
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Activar la levadura
En un cuenco pequeño, mezcla la levadura con el agua templada y el azúcar. Remueve hasta disolver y deja reposar 10 minutos para que se active. Verás burbujas: señal de que la levadura está viva.
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Formar la masa
Coloca la harina en un bol grande, haz un hueco en el centro y vierte la mezcla anterior. Añade la sal y empieza a mezclar con una cuchara, o tus manos, hasta integrar todo.
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Amasar
Coloca la masa en una superficie limpia y amasa durante unos 10 minutos. Debe volverse suave y elástica. Si está muy pegajosa, añade un poco más de harina sin pasarte. Este proceso activa el gluten y da estructura a la masa. Pon un poco de aceite de oliva en tus manos para ayudarte en el amasado.
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Primer reposo
Forma una bola, colócala en un bol ligeramente aceitado, cúbrela con un paño limpio y deja reposar 2 horas o hasta que doble su tamaño.
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Segundo reposo
Vuelca la masa en la encimera de la cocina con un poco de harina y amasa 5 minutos. No es necesario más. Forma dos bolas y deja fermentar 30 minutos más.
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Forma la base de la pizza
Después del reposo, toma cada bola de masa fermentada por separado—cada una será la base de una pizza individual. Desgasifica la masa con cuidado, presionando suavemente con las yemas de los dedos para liberar el aire acumulado durante la fermentación. Colócala sobre una superficie enharinada y comienza a extenderla poco a poco con los dedos, desde el centro hacia los bordes, hasta formar un círculo. Es importante que conserves los bordes algo más gruesos: esto les dará ese aspecto rústico y apetitoso una vez horneados, además de ayudar a contener los ingredientes que añadas después.
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Cuando tengas la forma deseada, pasa la masa a la bandeja o piedra preparada. Si usas papel de horno, te será más fácil moverla. Ajusta un poco la forma con las manos, sin apretar demasiado, para que el borde quede definido. Asegúrate de que la masa no esté pegada a la superficie; si lo está, levanta un poco y añade una pizca más de harina.
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Añade unas cucharadas de salsa de tomate sobre el centro de la masa. Con el dorso de una cuchara, extiende la salsa en círculos hacia fuera, dejando libre el borde para que pueda subir en el horno. No pongas demasiada salsa; una capa fina y uniforme es suficiente para que la pizza no quede húmeda en exceso. Si la salsa es muy líquida, es mejor reducir la cantidad o espesarla un poco antes.
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Escurre bien la mozzarella si viene en suero. Este paso es importante para que la pizza no suelte demasiada agua en el horno. Puedes cortarla en rodajas o en tiras, o desmenuzarla con las manos en trozos medianos. Reparte la mozzarella por toda la superficie con cierta regularidad, pero sin cubrirlo todo por completo; deja pequeños huecos para que el calor circule y el queso funda de forma uniforme.
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Opcionalmente, puedes espolvorear un poco de orégano seco, albahaca seca o fresca, y un chorrito muy ligero de aceite de oliva por encima. Estos detalles realzan el sabor sin complicar la receta. Si quieres, también puedes añadir un poco de queso rallado extra para darle un punto más gratinado, pero no es imprescindible.
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Introduce la pizza en el horno ya caliente, colocándola en una altura media o ligeramente baja, según tu horno. Hornea durante unos 12–15 minutos, vigilando a partir del minuto 10. La pizza estará lista cuando el borde esté dorado y ligeramente inflado, y la mozzarella se vea bien fundida, con algunas zonas ligeramente tostadas. Si ves que el queso se dora demasiado rápido, puedes bajar un poco la temperatura.
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Saca la pizza del horno con cuidado y colócala sobre una rejilla o tabla. Déjala reposar 2–3 minutos antes de cortarla; así el queso se asienta un poco y será más fácil hacer porciones limpias. Corta en triángulos o cuadrados, según prefieras, y sirve de inmediato. Disfrutarla recién hecha es la mejor forma de apreciar la masa crujiente y la mozzarella fundida.
Pasta y queso, fusilli con mozzarella y bimi. La mejor forma de comer pasta.
Descripción
Ingredientes
Como hacer fusilli con mozzarella y bimi
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Cocina la pasta: Pon a hervir agua con sal en una olla grande. Cuando esté burbujeando, añade la pasta fusilli y cocina según las instrucciones del paquete (normalmente unos 10-12 minutos). Mientras tanto, aprovecha para preparar el resto.
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Prepara el bimi Lava bien el bimi y córtalo si los tallos son muy largos. En una sartén grande, añade un chorrito generoso de aceite de oliva y los dientes de ajo laminados. Sofríe a fuego medio hasta que el ajo empiece a dorarse. Añade el bimi y saltea durante unos 5 minutos, hasta que esté tierno pero aún crujiente. Salpimenta al gusto.
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Cuando la pasta esté lista, escúrrela (reserva un poco del agua de cocción por si quieres ajustar la textura). Añade la pasta a la sartén con el bimi y mezcla bien. Trocea la mozzarella con las manos y añádela justo al final, para que se funda ligeramente con el calor de la pasta.
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Toques finales Para darle un toque cítrico, añade un poco de ralladura de limón, y para terminar de redondear el plato ralla queso parmesano, o cualquier otro queso que te guste. Deja reposar un par de minutos antes de servir, para que el queso se asiente y se mezcle bien con todo.
Sirve caliente, con un chorrito extra de aceite de oliva y unas hojas de albahaca. ¡Y listo! Un plato que parece sacado de restaurante, pero hecho en casa.
Noodles con queso, un plato que hace la boca agua
Ingredientes para hacer noodles con queso
Cómo hacer noodles con queso
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En una sartén derrite la mantequilla a fuego medio. Cuando esté completamente fundida, añade una cucharada de harina y remueve constantemente durante 1 minuto para formar un roux suave. Este paso es fundamental para espesar la salsa de los noodles. Añade una pizca de sal.
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Vierte lentamente la leche caliente sin dejar de batir con unas varillas. Esto evitará que se formen grumos y dará lugar a una salsa blanca cremosa. Añade el Gochujang y remueve para que se integren los ingredientes.
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Añade directamente los noodles a la salsa. Es importante que sean noodles instantáneos ya que se cocinan rápidamente, en caso contrario debes cocerlos previamente. Remueve bien para que queden completamente cubiertos por la salsa. Cocina a fuego medio-bajo durante 5 a 7 minutos, removiendo con frecuencia para evitar que se peguen y asegurarte de que se cocinen de manera uniforme.
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Cuando veas que los noodles se han integrados perfectamente, añade el queso mozzarella rallado. Remueve hasta que el queso se derrita por completo y se integre. Si lo deseas, puedes añadir una pizca de pimienta negra.
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Verás cómo los fideos absorben parte de la salsa mientras sueltan almidón, lo que hace que la mezcla se vuelva aún más cremosa. Si la salsa se espesa demasiado, puedes añadir un chorrito extra de leche caliente para ajustar la textura.
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Cuando los noodles estén tiernos y la salsa haya alcanzado la consistencia perfecta, retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Este breve descanso permite que los sabores se asienten y la salsa se adhiera mejor a los fideos.
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Sirve los noodles calientes en platos hondos. Puedes decorar con cilantrp fresco picado, un toque de chile en escamas. También puedes acompañarlos con pan crujiente o una ensalada fresca para equilibrar el plato.
Como hacer Queso fresco especiado. 100% natural
Ingredientes para hacer queso fresco especiado
Como hacer queso fresco especiado en casa
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El primer paso que vamos a dar es calentar la leche a unos 90ºC en el microondas. Iremos poco a poco calentando hasta ver casi comienza a hervir. Debe estar bien calentita y crearse una capa de nata por encima, en ese momento estará a la temperatura adecuada.
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El siguiente paso será añadir el limón. Sin que se enfríe la leche lo añadiremos y removeremos bien hasta que se integre. Veremos que comienzan a salir grumos, no te preocupes es perfectamente normal. La leche se habrá cortado y se habrá separado el suero de la cuajada o grasa de la leche, lo que posteriormente será el queso.
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Siguiendo el método tradicional, colocamos una gasa encima de un colador, vertemos la mezcla y hacemos un hatillo con la gasa para que escurra bien. Presionamos y dejamos que suelte bien el suero. Hacemos un nudo y dejamos que drene bien el queso en la nevera durante 24 horas.
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Si tienes un kit como el mío, pon el colador verde en el fregadero y vierte la mezcla, añade las especias y mezcla con una cuchara. Deja que escurra bien y presiona para eliminar el exceso de suero. Cuando esté bien compactado ponlo en el recipiente donde estaba la leche (previamente fregado). Ya solo te quedará taparlo y dejarlo en la nevera durante 24 horas para que termine de soltar el exceso de liquido.
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Transcurrido ese tiempo sacaremos el queso del molde y lo presentaremos con un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra por encima. Recuerda que el queso fresco debe estar siempre refrigerado entre 2 y 4 grados. Solo se conserva varios días, unos 3 días como máximo; trata de respetar la fecha de caducidad de la leche.
En este caso lo hemos presentado con una ensalada de rabanitos y hierbabuena, lo que le da frescura y textura al aperitivo.
Berenjenas gratinadas con carne y queso. ¿Las has probado?
Ingredientes para hacer berenjenas rellenas
Cómo hacer berenjenas rellenas
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Lava las berenjenas, córtalas por la mitad a lo largo y vacíalas con cuidado, dejando un borde de aproximadamente 1 cm. Reserva la pulpa.
Coloca las berenjenas vaciadas en una bandeja para hornear, rocíalas con un poco de aceite de oliva y hornéalas durante 20 minutos a 160ºC hasta que estén tiernas. Utiliza el horno con calor arriba y abajo.
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En una sartén grande, calienta un poco de aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén dorados. Añade el pimiento rojo y la pulpa de berenjena picada, y cocina durante unos minutos más.
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Agrega la carne picada y cocina hasta que esté dorada. Incorpora el tomate triturado, sal y la pimienta negra molida. Cocina a fuego medio durante unos 15-20 minutos, hasta que la salsa espese.
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Rellena las berenjenas con la mezcla de carne y verduras y espolvorea el queso rallado por encima.
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Gratina en el horno durante unos 10-15 minutos o hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
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Termina el plato con las hierbas frescas picadas para portar un extra de sabor al plato. También les puse unas patatas cocidas que me sobraron del día anterior.
Tarta de queso individual, en vasos de yogurt
Ingredientes para hacer tarta de queso individual
Cómo hacer hacer tarta de queso individual
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Base de galletas y mantequilla
Comenzaremos realizando la base de galletas. Para ello trituraremos las galletas maría en una picadora convencional. Particularmente me gusta que las galletas queden bien picadas. De esta forma la base de la tarta queda más agradable en boca una vez mezclas con la mantequilla.
Seguidamente derretiremos la mantequilla unos segundos en el microondas para mezclarla con las galletas trituradas. Mezclándolo todo bien vamos a conseguir una pasta homogénea. Te recomiendo terminar con las manos para homogeneizar bien toda la mezcla.
Prepara tus vasitos de cristal y coloca en el fondo la pasta de galletas trituradas, apriétalas firmemente con el dorso de una cuchara para que queden bien compactas. Esta será la base crujiente de tu original tarta individual.
Me gusta añadir a esta base una pizca de sal. Aportar un toque salado en un postre es uno de mis secretos mejor guardados, por lo que no se lo contéis a nadie y probarlo.
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Base de queso cremoso
A continuación pondremos las hojas de gelatina en un recipiente con agua y las dejaremos hidratar durante unos 15 minutos. Mientras se hidratan vamos a trabajar con en el queso. Introdúcelo en un recipiente amplio y mézclalo con el azúcar. Te recomiendo utilizar unos varillas eléctricas, de esta forma quedará una mezcla más homogénea y suave.
Seguidamente, monta la nata en otro recipiente hasta conseguir una consistencia muy cremosa. Pero recuerda que si te pasas con el batido la nata se te convertirá en mantequilla. Es decir, la nata se cortará separándose la mantequilla por un lado y el suero por otro. Así que vigila bien el proceso para que no te suceda.Llegados a este punto tendremos un recipiente con la nata montada y otro con el queso y el azúcar. Uniremos ambas elaboraciones poco a poco. Recuerda añadir la nata sobre el queso en pequeñas cantidades, y mezclarlo delicadamente con movimientos envolventes y con ayuda de una espátula (Yo uso una lengua de cocina por ser más flexibles, lo que me ayuda a realizar los movimientos envolventes)Ahora llega un punto crítico del postre ya que debes trabajar rápido:- Escurre bien las hojas de gelatina hidratadas y mételas en otro cuenco con las dos cucharadas de leche.
- Caliéntalo en el microondas durante unos segundos de forma que la gelatina se derrita (solo unos segundos).
- Echa esta mezcla en un cuenco grande y añade la mitad de la crema anterior de queso y nata.
- Remueve rápido con una lengua de silicona. Así evitaremos que se nos formen grumos.
- Termina añadiendo la otra mitad de crema de queso y mézclalo todo.
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Presentación y decoración
Una vez hechos todos los pasos anteriores, solo te quedará rellenar los vasitos. Yo te recomiendo que pongas la crema en una manga pastelera para que te sea más fácil rellenarlos. Para terminar solo tienes que poner unpoco de mermelada por encima y unas frambuesas para terminar de decorar. El toque de menta también es siempre un acierto, por su frescura y por su color.
Ensalada de higos y queso. Lo mejor es el sabor
Ingredientes para hacer ensalada de higos
Cómo hacer ensalada de higos
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El primer paso para preparar una ensalada es lavar adecuadamente las hojas verdes asegurándonos de que queden libres de impurezas.
Para lavarlas, colócalas en un bol grande con agua y déjalas remojar por unos 20 minutos. Escúrrelas con ayuda de un colador.
–> Abro debate sobre los centrifugadores de ensalada: Un día lo compré, lo usé dos veces, lo guardé y acabé regalándolo. Y tu, ¿Le das uso a este gadget?
En cuanto a la cantidad, no es necesario complicarse: con una bolsa de canónigos de aproximadamente 125 gramos y otra de rúcula de unos 50 gramos estarás listo para continuar.
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Una vez escurridas las hojas las pondremos en un bol amplio. Las aliñaremos con aceite de oliva virgen extra, un toque de vinagre y sal, al gusto.
Solo queda añadir los higos cortados en cuartos y el queso.
Sobre el queso, según mis gustos los mejores son los quesos de la familia de los quesos azules. Y si te preguntas cual exactamente he puesto yo, he de confesar que el Bergader es de mi favoritos. Un queso azul alemán de vaca elaborado con leche cruda que me eriza la piel cada vez que lo pruebo. Este es uno de los quesos más famosos de Alemania ya que junto al Edelpilzkäse viene a suponer la única oferta de quesos azules de este país.
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Para concluir, incorporaremos los higos cortados en cuartos y el queso azul.
Poco más que añadir, solo que esta ensalada es ideal tanto para un plato principal ligero como para un plato de acompañamiento. La mezcla de la dulzura de los higos, el sabor salado del queso y la frescura de las hojas verdes resulta en un equilibrio exquisito.
Cómo hacer queso de untar, con un resultado tentador
Ingredientes para hacer queso de untar
Cómo hacer queso de untar
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Como os venía diciendo, vamos a necesitar pocos ingredientes y estoy segura que todos ellos los tienes en tu despensa.
He usado leche fresca, la que venden en la sección de refrigerados, pero puedes utilizar la leche de envase cartón que solemos comprar todos.
Comenzaremos poniendo la leche en una olla y la llevaremos a ebullición. Vigila la olla por favor, que no se suba la leche y te ponga la cocina como unos zorros. A mi me pasa aunque haga el esfuerzo de no desviar la atención. De repente me giro a coger algo de un cajón y ¡Zas! Leche rebosando por toda la olla. Si te estas sonriendo es que también te pasa, lo cual me consuela.
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Cuando la leche haya empezado a hervir la retiraremos del fuego y añadiremos el zumo de limón. Te recomiendo que lo pases antes por un colador, así evitamos incorporar la pulpa.
El limón prácticamente no aporta sabor al queso, no obstante la pulpa puede intensificar el sabor. No es molesto al paladar, pero es mucho mejor si lo podemos evitar colando le zumo.
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Una vez que añadamos el zumo a la leche, la removeremos con ayuda de unas varillas. No es necesario que lo hagas de forma enérgica, solo debes remover para que la mezcla se integre bien.
Notarás que poco a poco la leche se va cortando apareciendo cada vez más grumos. Es justo lo que queremos. Lo dejaremos reposar 30 minutos hasta que veamos que empieza a flotar el requesón.
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Mientras, pondremos un colador amplio sobre un bol y en el colador pondremos un paño fino limpio. Pasaremos la leche cortada por el colador de forma que se separen las dos fases creadas.
Por un lado tendremos el suero de la leche y por otro el requesón. Ciertamente, este paso no difiere de los pasos iniciales de cualquier queso, no obstante nosotros nos vamos a quedar con el queso más temprano e inmediato: el de untar.
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Dejaremos escurrir durante unos 20 minutos aproximadamente presionando el paño suavemente y girándolo cada cierto tiempo.
Finalizado este proceso habremos obtenido unos 600 ml de suero de leche y unos 300gr de requesón. Estas cantidades son orientativas, no las tomes como referencia porque todo va a depender de la cantidad de materia grasa que tenga la leche.
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El suero de leche lo vamos a guardar para otras elaboraciones. se conserva perfectamente varios días en la nevera.
Podremos el requesón en una picadora y añadiremos un poco de sal y las especias al gusto. En esta ocasión yo he pensado que el orégano le puede ie de maravilla. Pero es cierto que puedes no añadir ningún condimento.
Pasarlo por la picadora nos asegura que la textura suave y cremosa. Ya solo te quedará acompañarlo de tostadas crujientes, o de una regañá de pan como he hecho yo.
Nota
- Escala NutriScore ¿Qué es? : La normativa europea sobre información nutricional establece la posibilidad de utilizar, de forma complementaria y voluntaria, un etiquetado nutricional frontal (FOPL del inglés Front-of-pack labelling), que no sustituya al etiquetado nutricional obligatorio situado en la parte posterior del envase, para facilitar la utilización y comprensión de la información nutricional obligatoria, favoreciendo de este modo elecciones de compra más saludables, e impulsando a los fabricantes a la elaboración de productos con mejor composición nutricional. Es el modelo de etiquetado nutricional FOPL más utilizado en Europa y ya se utiliza en España por distintos fabricantes y distribuidores de alimentos.
- Escala NutriScore ¿Cómo podemos reconocerla en los productos? Consiste en un logo o gráfico basado en una escala de 5 colores, de verde oscuro a naranja oscuro, asociados a cinco letras, de la A a la E. De esa forma, hay cinco variantes del logo Nutri-Score, que reflejan de manera gradual, de mayor (letra A y color verde) a menor (letra E y color naranja fuerte), la calidad nutricional global de los alimentos.
Espaguetis con mozzarella, solo queso y pasta
Ingredientes para hacer espaguetis con mozzarella
Cómo hacer espaguetis con mozzarella
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Comenzaremos cocinando los espaguetis en abundante agua con sal siguiendo las instrucciones del fabricante. Personalmente, preferimos que estén cocidos al punto justo; es decir, que tengan cierta resistencia al morderlos. La pasta debe estar firme, pero no dura.
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A continuación, picaremos la cebolla y la freiremos en un poco de aceite de oliva. Cuando empiece a dorarse, agregaremos la mozzarella cortada en trozos y una pizca de pimienta negra molida.
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Solo restará añadir los espaguetis ya cocidos y un toque de orégano. Ajustaremos la sal y saltearemos todo para integrar los sabores. Es crucial que el queso se fusione adecuadamente con la pasta, lo cual se logra cocinando a fuego medio-alto. Así, la mozzarella empezará a estirarse, entrelazándose perfectamente con la pasta larga.
Tallarines con queso feta, una fantasía en el plato
Ingredientes para hacer tallarines con queso feta
Cómo hacer tallarines con queso feta
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Como siempre hacemos en todos nuestros platos de pasta, vamos a comenzar con el sofrito que va a dar sabor a los tallarines. Comenzaremos poniendo en una sartén un poco de aceite de oliva y el ajo picado en trozos pequeños, pondremos también un poco de sal. Lo pondremos al fuego y lo cocinaremos a fuego suave procurando que no se dore demasiado.
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Antes de que empiecen a dorarse añadiremos los trozos de queso feta. La cantidad de queso lo dejo a vuestra elección. No obstante yo te diría que un par de tarrinas de queso serán suficiente. Recuerda que este tipo de queso se vende en su propia salmuera, muy parecido a la mozzarella.
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Continuaremos poniendo al fuego una olla amplia con agua. En ella vamos a cocer la pasta, añadiremos también un poco de sal. Lo dejaremos hirviendo el tiempo indicado en el paquete, normalmente son unos 10 o 12 minutos.
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Una vez cocida la pasta, la uniremos con el sofrito de ajo y queso feta. La añadiremos escurrida, pero os recomiendo que añadáis un poco de agua de la cocción para que se forme una salsita deliciosa con el queso y la pasta.
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Para terminar, pondremos los los tallarines en un plato dispuesto con cierta gracia y le pondremos un poco de perejil picado por encima.
Queso fresco hecho en casa, el manual definitivo
Ingredientes para hacer queso fresco
Como hacer queso fresco en casa
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El primer paso que vamos a dar es calentar la leche a unos 90ºC en el microondas. Iremos poco a poco calentando hasta ver casi comienza a hervir. Debe estar bien calentita y crearse una capa de nata por encima, en ese momento estará a la temperatura adecuada.
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El siguiente paso será añadir el limón. Sin que se enfríe la leche lo añadiremos y removeremos bien hasta que se integre. Veremos que comienzan a salir grumos, no te preocupes es perfectamente normal. La leche se habrá cortado y se habrá separado el suero de la cuajada o grasa de la leche, lo que posteriormente será el queso.
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Colocamos la gasa encima de un colador, vertemos la mezcla y hacemos un hatillo con la gasa para que escurra bien. Presionamos y dejamos que suelte bien el suero. Hacemos un nudo y dejamos que drene bien el queso en la nevera durante 24 horas.
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Si tienes un kit como el mío, pon el colador verde en el fregadero y vierte la mezcla de leche cortada. Deja que escurra bien y presiona con una cuchara para eliminar el exceso de suero. Cuando esté bien compactado ponlo en el recipiente donde estaba la leche (previamente fregado). Ya solo te quedará taparlo y dejarlo en la nevera durante 24 horas para que termine de soltar el exceso de liquido.
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Transcurrido ese tiempo sacaremos el queso del molde y lo presentaremos con un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra por encima. Recuerda que el queso fresco debe estar siempre refrigerado entre 2 y 4 grados. Solo se conserva varios días, unos 3 días como máximo; trata de respetar la fecha de caducidad de la leche.
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Ahora que ya conoces el proceso principal de elaboración del queso fresco, el siguiente paso es personalizarlo a tu gusto. Hay muchísimas posibilidades para aromatizarlo y enriquecerlo.
Empanada de york y queso, un clásico mejorado
Ingredientes para hacer empanada de york y queso
Cómo hacer empanada de york y queso
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Comenzaremos extendiendo una masa de hojaldre sobre un papel de horno, el mismo papel que trae la masa es válido.
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Extenderemos por encima el tomate frito de forma que la lámina de hojaldre quede bien cubierta de tomate. Esto le va a aportar mucha jugosidad a la empanada.
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A continuación pondremos los champiñones laminados cubriendo toda la capa de tomate frito. Puedes comprar los champis enteros y cortarlos en láminas. O también puedes comprarlos laminados para que sea muchos más fácil. Los que ya venden laminados son ideales porque todos tienes el mismo grosor por lo que se cocinaran perfectamente y de forma uniforme.
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Encima de los champis pondremos las lonchas de bacon y encima las de jamón de york. tendremos cuidado de que toda la superficie quede bien cubierta. Pero ten en cuenta que es necesario que dejes un poco de hojaldre sin cubrir de ingredientes alrededor de toda la lámina. Esto nos facilitará sellar bien la empanada con la otra lámina de hojaldre.
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Una vez que hayamos añadido todos los ingredientes del relleno pondremos encima la otra lámina de hojaldre. Sellando adecuadamente las empanadas se previene que el relleno se salga durante la cocción, asegurando así que la empanada conserve su forma y sabor.
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El proceso de sellado en la elaboración de empanadas requiere distribuir cuidadosamente el relleno en toda la masa dejando los bordes libres de relleno. Debemos humedecer los bordes con huevo batido, doblar sobre sí misma la masa (como si estuviésemos cerrando un sobre) y presionar suavemente con los dedos y, si es necesario, utilizar un tenedor para asegurar un cierre uniforme. Con práctica, cualquier persona puede lograr un cierre perfecto de las empanadas.
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Una vez cerrada la empanada la pintaremos con huevos batido para que nos salga doradita en el horno.
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La meteremos en el horno precalentado a 180ºC con calor abajo y ventilador (si no tienes ventilador puedes optar por la opción de calor arriba y abajo). La cocinaremos en el horno unos 20 minutos aproximadamente. Recuerda que este tiempo es orientativo ya que cada horno funciona de forma diferente. Lo mejor es que le vayas echando un ojo durante el tiempo de cocinado.
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Cuando la saques del horno tendrás un plato crujiente y cargado de sabor. ¿Te animas?
Calabacín revuelto con queso, un Must en tu dieta diaria
Ingredientes para hacer calabacín revuelto con queso
Cómo hacer calabacín revuelto con queso
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Comenzaremos poniendo una sartén un poco de aceite de oliva virgen y la cebolla bien picada para que se sofría. Cuando esté bien dorada añadiremos los calabacines cortados en rodajas, añadiremos sal y taparemos la sartén para que se cocine bien.
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Dejaremos que los calabacines se pongan blanditos y se integren bien lo sabores, unos 25 minutos a fuego suave serán suficientes.
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Transcurrido este tiempo añadiremos los huevos batidos y revolveremos bien para que se mezclen de forma uniforme. Cuando veamos que el huevo se haya cuajado retiraremos de la sartén y lo presentaremos en cuencos individuales.
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Para terminar pondremos un poco de queso ricotta, pimienta negra recién molida y un poco de sal.
Calabacín relleno de carne y queso, valor añadido en tu mesa
Ingredientes para hacer calabacines rellenos
Cómo hacer calabacines rellenos
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Vamos a comenzar preparando los calabacines para rellenarlos. Como hemos comentado en la lista de ingredientes, vamos a utilizar esta variedad de calabacín tan peculiar y que ofrece tantas posibilidades para una presentación agradable e individual.Primero le cortaremos la parte de arriba como si estuviéramos destapando el calabacín. Con ayuda de una cucharilla iremos retirando todo el interior de forma que quede hueco.
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Añadiremos un poco de aceite de oliva y sal y lo hornearemos durante unos 20 minutos a 180ºC con calor arriba y abajo. Esta medida de horno es orientativa, dependerá mucho del tipo de electrodoméstico que tengas, como siempre te recomiendo vigilarlos.
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Mientras los calabacines se ponen blanditos en el horno iremos preparando el relleno. Para ello pondremos en una olla amplia un poco de aceite de oliva virgen extra con los dientes de ajo picados. Cuando comiencen a tomar color añadiremos la cebolla picada y un poco de sal.Cuando estas verduras estén pochadas añadiremos la carne picada y trozos de queso al gusto. Sofreiremos todo bien de forma que se vaya cocinando al carne y derritiendo poco a poco el queso.A continuación añadiremos unas cucharadas de tomate frito casero y dejaremos que se integren bien los sabores.
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Llegados a este punto tendremos preparado el relleno y los calabacines horneados. El siguiente paso será rellenarlos y volverlos a poner en la bandeja de horno.
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Añadiremos un extra de queso rallado por encima y taparemos con la «tapadera» del calabacín.Ya solo nos quedará volverlos a meter en el horno y hornearlos durante unos 10 minutos a 180ºC aproximadamente. Iremos viendo cómo se va derritiendo el queso mezclándose con el relleno.
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Te recomendamos terminar el plato con un poco de salsa de tomate en el fondo del plato para asentar bien el calabacín y cebollino o cualquier hierva fresca. El resultado, además de vistoso y esta de chuparse los dedos.
Nota
Crema de queso y galletas en vasitos individuales
Ingredientes pastos vasitos de crema de queso y galletas
Cómo hacer vasitos de crema de queso y galletas
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Esta crema de queso mascarpone es muy sencilla de hacer y queda perfecta para rellenos de tartar o pasteles. La suavidad de este tipo de queso hacen que resulte delicada y suave. Es tan simple como poner la nata bien fría, el queso mascarpone y el azúcar glass en un robot de cocina. En mi caso yo he usado mi KitchenAid, pero cualquier batidora de mano con las varillas incorporadas es válida.
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Batiremos todo hasta que la mezcla comience a montarse. Es fundamental que tanto el queso como la nata estén muy fríos para favorecer este proceso. Es fundamental utilizar azúcar glass ya que de esta forma se va a montar mucho más rápido, y por otro lado se va a integras a la perfección en la crema disolviéndose rápidamente. Si usamos azúcar granulado acabarán quedando granitos sin disolver lo que conferirá una textura menos delicada.
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Te recomiendo que vigiles la evolución de la crema y que empieces a batir a una velocidad media, así evitas salpicaduras. Cuando la crema vaya tomando cuerpo puedes subir la velocidad. Verás como poco a poco la consistencia va aumentando hasta ser compacta marcándose los surcos de las varillas. En ese punto tendrás que tener especial cuidado para que no se corte, baja la velocidad de las varillas para controlarlo mejor.
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Cuando la tengas lista, métela en una manga pastelera con una boquilla redonda. Yo he utilizado la 2A de Wilton, pero cualquier boquilla redonda puede servirte, incluso puede servirte una boquilla rizada.
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Seguidamente trituraremos las galletas. Puedes molerlas hasta que se se hagan polvo o triturarlas menos. Como ves en la imagen yo he preferido dejarlas en trozos grandes para que añadir textura al postre.
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Ya solo queda montar los vasitos. En el fondo pondremos una buena capa de galletas trituradas. A continuación pondremos un puñado de frutos secos, yo he puesto nueces de macadamia y cacahuetes.
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Ahora ya podemos añadir una buena capa de queso y terminar con más frutos secos. Para finalizar tengo qeu decir que no solo quedan vistosos sino también deliciosos.
Fondue de queso
Ingredientes para hacer fondue de queso
Cómo hacer una deliciosa fondue de queso
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En el fondo de las cazuelas de barro pondremos el bacon cortado en taquitos y los tomates cherry cortado a la mitad, de esta forma se integran muy bien en el queso cuando éste comience a derretirse.
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Una vez hecho esto pondremos por encima los quesos cortados en tacos de tamaño medio, cuando más pequeños los cortemos más fácil se fundirá todo.
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Para finalizar solo nos quedará poner la mozzarella rallada por encima y el orégano seco. Taparemos las cazuelas con papel de aluminio y las meteremos en el horno precalentado en modo gratinador durante unos 15 minutos aproximadamente.
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Podremos ir viendo como va evolucionando el queso, recuerda que los tiempos de horno son relativos porque cada uno es diferente; puedes ir vigilando el asunto hasta que veas que se ha fundido por completo, y así poder remover los quesos para que se mezclen bien.
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Cuando veas que ya está todo bien derretido puedes destapar las cazuelas y dejar que se dore el queso un poquito por encima.
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Espero que te haya gustado, que la disfrutes y no olvides valorar esta receta! Aquí abajo tienes las estrellas, me sería de gran ayuda saber tu opinión.
Receta de macarrones con queso al estilo americano, amor puro.
Ingredientes para hacer macarrones con queso al estilo americano
Como hacer macarrones con queso al estilo americano
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Comenzaremos poniendo al fuego una olla amplia con agua para cocer los macarrones, añadiremos también un poco de sal. La pasta la deberás cocer según las indicaciones del fabricante, unos 10 ó 12 minutos serás suficiente. Recuerda cocerla en abundante agua y añadir la pasta cuando el agua esté hirviendo. Así evitarás que se peguen entre sí. Añade una pizca de sal para que queden sabrosos y para que no se nos desborde la olla con la espuma que se va formando.
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Mientras se cuece la pasta, corta la cebolla en trozos pequeñitos y sofríela en una sartén amplia con un poco de aceite de oliva y sal. Cuando comience a dorarse añadiremos la nata y todo el queso. De esta forma conseguiremos hacer una salsa sabrosa que acompañe a nuestros macarrones. En este momento puedes añadir las especias que prefieras, yo solo le he puesto un toque de pimienta negra molida, pero la nuez moscada o el orégano le pueden ir de maravilla.
Bizcocho de queso y yogurt, no hay dulce mejor
Ingredientes del bizcocho de yogurt y queso
Cómo hacer bizcocho de yogurt y queso
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Batiremos en un recipiente amplio los huevos, el aceite y el yogurt y el azúcar. Una vez que quede todo bien mezclado, añadiremos la harina y la levadura previamente tamizado. Pondremos también en el recipiente el queso y la pizca de sal para compensar bien los sabores dulces.
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¿No sabes cómo tamizar la harina? Te lo explico rápidamente:Solo necesitas un colador grande, pon la harina dentro y cierne la harina. Tamízala de forma que quede bien aireada, si tienes cualquier duda puedes dejarme un comentario al final de la receta explicando tus dudas. Ya solo te quedará añadir la mezcla al molde que teníamos reservado.
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Finalmente lo meteremos al horno precalentado a 160ºC durante unos 45 minutos. Trascurrido este tiempo ya solo nos quedará desmoldar el bizcocho y dejarlo enfriar sobre una rejilla. Estos tiempos son orientativos, debes tener en cuenta el tipo de molde que utilices y cómo se comparta tu horno. Lo ideal es que vayas controlando poco a poco como se comporta tu horno. No pares de vigilar el horno si es la primera vez que haces este bizcocho, la experiencia te dirá el tiempo exacto que necesitas.
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Una vez hecho, saca el molde del horno y deja que se enfríe un poco antes de desmoldar el bizcocho. Como ves en las imágenes, el resultado es realmente bueno.
Macarrones con queso y atún, lo que nadie te dirá
Ingredientes para hacer macarrones con queso y atun
Como hacer macarrones con queso y atún
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Comenzaremos cociendo la pasta en abundante agua hirviendo con un toque de sal. El tiempo de cocción variará en función del tipo de pasta que utilicéis, por ello os recomiendo que sigáis las indicaciones del fabricante. En todos los paquetes de pasta suele venir indicado el tiempo de cocción recomendado.
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Mientras, picaremos muy finita la cebolla y la sofreiremos en una ollita con aceite de oliva virgen extra. Añadiremos un poco de sal y dejaremos pochar lentamente.
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Seguidamente pondremos el atún bien escurrido de la lata y el queso. Mezclaremos todo bien a fuego suave hasta que el queso se derrita. Una vez que se forme una crema bien integrada añadiremos la salsa de tomate y continuaremos mezclando.
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Cuando terminemos esta salsa de queso la pasta estará prácticamente cocida, solo tendremos que escurrirla y unirla a la salsa. Dejaremos que se cocine todo junto durante unos minutos y ya estará lista para servir. te recomiendo que añadas un poco de agua de cocción para aportar ligereza a la salsa de atún y tomate. Así se mezclará perfectamente con la pasta.
