En esta selección de recetas encontrarás 15 cenas rápidas listas en 15 minutos, pensadas para quienes buscan comer bien convertir la cocina en un campo de batalla. Platos equilibrados, llenos de sabor con ese toque casero que buscamos.
Hay noches en las que el reloj corre más rápido que el hambre. Entre el trabajo, la casa y el cansancio acumulado, preparar la cena puede sentirse como una tarea imposible. Pero no tiene por qué ser así. La cocina diaria también puede ser práctica si contamos con recetas que se preparan en minutos y con ingredientes que solemos tener a mano.
Una selección de cenas rápidas que te solucionan la semana
¿Con que opción te quedas? Déjame un comentario y hablamos.

Mejillones al curry verde: un plato con carácter que sorprende
Ingredientes para hacer mejillones al curry verde
Como hacer mejillones al curry verde
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Primero, asegúrate de que los mejillones estén bien limpios. Raspa las conchas y quita las barbas. Si alguno está abierto y no se cierra al golpearlo ligeramente, deséchalo.
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En una olla grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade el ajo picado y el jengibre rallado. Sofríe durante un minuto hasta que empiecen a soltar aroma, pero sin que se quemen.
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Agrega la pasta de curry verde y remueve bien para que se mezcle con el ajo y el jengibre. Luego vierte la leche de coco y añade el azúcar moreno. Remueve todo y deja que la mezcla se caliente sin hervir.
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Sube un poco el fuego y añade los mejillones a la olla. Tapa y deja que se cocinen durante unos 5 minutos, hasta que se abran. No los cocines demasiado, solo hasta que estén abiertos.
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Una vez abiertos, añade el zumo de lima. Remueve suavemente para que los mejillones se impregnen bien de la salsa.
Si quieres potenciar el sabor a coco puedes añadir unas láminas o trozos de coco natural.
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Sirve los mejillones en un bol grande, con toda la salsa. Decora con cilantro fresco picado y cebollino chino. Acompaña con arroz jazmín hervido o pan crujiente.
Noodles con queso, un plato que hace la boca agua
Ingredientes para hacer noodles con queso
Cómo hacer noodles con queso
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En una sartén derrite la mantequilla a fuego medio. Cuando esté completamente fundida, añade una cucharada de harina y remueve constantemente durante 1 minuto para formar un roux suave. Este paso es fundamental para espesar la salsa de los noodles. Añade una pizca de sal.
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Vierte lentamente la leche caliente sin dejar de batir con unas varillas. Esto evitará que se formen grumos y dará lugar a una salsa blanca cremosa. Añade el Gochujang y remueve para que se integren los ingredientes.
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Añade directamente los noodles a la salsa. Es importante que sean noodles instantáneos ya que se cocinan rápidamente, en caso contrario debes cocerlos previamente. Remueve bien para que queden completamente cubiertos por la salsa. Cocina a fuego medio-bajo durante 5 a 7 minutos, removiendo con frecuencia para evitar que se peguen y asegurarte de que se cocinen de manera uniforme.
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Cuando veas que los noodles se han integrados perfectamente, añade el queso mozzarella rallado. Remueve hasta que el queso se derrita por completo y se integre. Si lo deseas, puedes añadir una pizca de pimienta negra.
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Verás cómo los fideos absorben parte de la salsa mientras sueltan almidón, lo que hace que la mezcla se vuelva aún más cremosa. Si la salsa se espesa demasiado, puedes añadir un chorrito extra de leche caliente para ajustar la textura.
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Cuando los noodles estén tiernos y la salsa haya alcanzado la consistencia perfecta, retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Este breve descanso permite que los sabores se asienten y la salsa se adhiera mejor a los fideos.
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Sirve los noodles calientes en platos hondos. Puedes decorar con cilantrp fresco picado, un toque de chile en escamas. También puedes acompañarlos con pan crujiente o una ensalada fresca para equilibrar el plato.
Sopa de huevo: ligera, sabrosa. El encanto inesperado
Ingredientes para hacer sopa de huevo
Cómo hacer sopa de huevo
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Empieza organizando todo. Pela el diente de ajo y el trozo de jengibre. Rállalos hasta obtener una pasta. Limpia las setas portobello con un paño húmedo o papel de cocina (evita mojarlas demasiado) y córtalas en láminas finas. Corta el ½ chile rojo en rodajas muy finas, retirando las semillas si quieres menos picante. Bate los 2 huevos en un bol pequeño hasta que la mezcla sea homogénea. Ten el caldo de pollo medido (500 ml) y el resto de ingredientes a mano.
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Coloca una olla al fuego, a potencia media, y añade un chorrito pequeño de aceite de oliva virgen extra. Cuando el aceite esté caliente, incorpora el ajo y el jengibre, remueve para que no se quemen. Tras 1–2 minutos, añade el chile rojo en rodajas. Cocina todo junto unos minutos más sin que llegue a dorarse. Si ves que se tuesta demasiado rápido, baja un poco el fuego.
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Agrega las láminas de setas. Mezcla bien y cocina durante unos 3–4 minutos hasta que las setas se ablanden ligeramente y suelten parte de su agua. No hace falta que se doren mucho.
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Añade el caldo de pollo. Añade la salsa de soja, la cucharadita de gochujang, una pizca de canela y un poco de pimienta blanca molida. El gochujang es espeso, así que tómate un momento para disolverlo bien en el caldo. Sube el fuego hasta que el caldo empiece a hervir suavemente.
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Cuando el caldo rompa a hervir, baja el fuego a medio-bajo para mantener un hervor suave. Deja que cueza unos 8–10 minutos.
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Con una mano, sigue removiendo el caldo en círculos suaves. Con la otra, vierte el huevo batido muy despacio, en un hilo fino, sobre la superficie del caldo. No lo eches de golpe. A medida que el huevo entra en contacto con el caldo caliente, se cuajará formando tiras finas.
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Sirve la sopa caliente en cuencos individuales, procurando repartir bien las setas y las hebras de huevo. Justo antes de llevarla a la mesa, añade una pequeña cantidad de huevas de pescado sobre cada ración, a modo de acompañamiento. Añade también cebollino o cilantro picado.
Salmorejo de remolacha: sabor que enamora desde la tierra
Descripción
El salmorejo de remolacha es una receta saludable, visualmente encantadora y profundamente deliciosa. Este plato es perfecto para sorprender a tus comensales con una propuesta fresca y elegante. Un homenaje a los sabores de la tierra.
Ingredientes para hacer salmorejo de remolacha
Cómo hacer salmorejo de remolacha
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Comienza escurriendo bien las remolachas cocidas. Córtalas en trozos medianos.
Lava los tomates y córtalos en trozos para facilitar el licuado. Pela medio diente de ajo, es suficiente para dar sabor sin que domine.
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Introduce todos estos ingredientes en una licuadora o robot de cocina junto con un poco de sal vinagre. Con la batidora en marcha, vierte el aceite de oliva virgen extra en hilo fino. Esto permite que se emulsione la mezcla y adquiera una textura más cremosa y sedosa. El resultado debe ser un puré espeso y brillante, con un color púrpura intenso que encanta a la vista.
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Sirve el salmorejo en cuencos individuales o platos hondos. Para darle un toque de contraste y frescura, decora con semillas de sésamo tostado, que aportan crujiente, y germinados de alfalfa o cualquier otro brote que tengas a mano. No solo embellecen el plato, sino que también refuerzan el perfil saludable de esta receta.
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Deja enfriar el salmorejo en la nevera durante al menos una hora. Servirlo bien frío acentúa los sabores y lo convierte en el entrante perfecto para días cálidos.
Patatas aliñadas
Ingredientes para hacer patatas aliñadas
Como hacer patatas aliñadas
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Ni que decir tiene que esta es una receta muy sencilla que apetece sobre todo en épocas del año donde hace calor, ya que es cuando nos apetece platos sencillos y con el mínimo cocinado posible. Nada mejor que un plato fresco para apaciguar los estragos de las altas temperaturas.
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Lo primero que vamos a hacer es cocer las patatas, las pondremos en una olla amplia con agua y las dejaremos cocer unos 35 minutos aproximadamente.
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Al mismo tiempo coceremos los huevos, los pondremos en un cazo cubiertos de agua al fuego. Se cocerán en unos 10 minutos aproximadamente. Es importante cocerlos a fuego medio.
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Mientras se cuecen las patatas y los huevos, vamos a cortar la cebolla en juliana fina. El perejil también lo picaremos bien finito. Lo reservaremos hasta el final de la receta.
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Una vez que tengamos las patatas y los huevos cocidos y se hayan enfriado, los pelaremos y los trocearemos. Las patatas las partiremos en trozos medianos, y los huevos los cortaremos en gajos. Quedan mucho mejor si los cortamos con el típico cortador de huevos cocidos, ese que los corta con unos alambres tensados en una estructura.
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A continuación, pondremos todo en un recipiente amplio y le añadiremos la cebolla y el perejil que habíamos picado con anterioridad.
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Para finalizar ya sólo nos quedará aliñar con el aceite de oliva virgen extra, el vinagre y la sal.
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Espero que te haya gustado, que la disfrutes y no olvides valorar esta receta! Aquí abajo tienes las estrellas, me sería de gran ayuda saber tu opinión.
Mejillones al vapor, una receta gallega lista en minutos
Ingredientes para hacer mejillones al vapor
Como hacer mejillones al vapor
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Lava bien los mejillones bajo agua fría, eliminando cualquier resto de arena y las barbas que puedan tener.
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Coloca los mejillones en una olla grande con el medio vaso de agua en el fondo. Tapa la olla y cocina a fuego medio-alto hasta que los mejillones se abran, lo que suele tardar unos 5-7 minutos.
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Una vez abiertos, retira los mejillones del fuego y sírvelos inmediatamente. Puedes añadir un poco de limón y perejil picado para darles un toque extra de sabor. Aunque yo no he añadido nada adicional.
Almejones de sangre en salsa con jengibre y cilantro
Ingredientes para hacer almejones en salsa
Cómo hacer almejones en salsa
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Comenzaremos picando la cebolla, el ajo y el jengibre. Lo picaremos todo muy pequeño salvo la cebolla puedes dejarla más grande para que se aprecie en cada bocado. A mi me gusta así. Lo reservaremos.Debes saber que esto es lo más difícil que va a hacer en esta receta. iSi! Es cierto, esta receta no tiene más complicaciones.
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A continuación debes poner un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra en una olla mediana, añade el ajo y el jengibre picado, cuando veas que comienza a dorar añade la cebolleta y mezcla bien los ingredientes; añade una pizca de sal.
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Como os decía, el almejón de sangre es un molusco bivalvo que habita en los fondos arenosos de la costa. Son grandes y carnosas con una carne roja intensa realmente llamativa y apetecible. Hay quien dice que la mejor forma de comerlo es crudo, yo voto por ello y lo anoto en recetas pendientes; otros afirman que en un ceviche despliegan todo su esplendor pero si decides cocinarlas tienes que tener cuidado de no hacerlas demasiado. Cocinarlas en su justa medida es fundamental para poder disfrutar de este molusco en toda su extensión.
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Volviendo a la receta, cuando comiencen a dorarse las verduras añadiremos los almejones y taparemos la olla. Lo mantendremos a fuego suave durante unos minutos, hasta que veamos que comienzan a abrirse. Finalmente añadiremos a la olla un buen manojo de cilantro picado, y si te apetece, un chorretón de zumo de lima.
Cómo hacer la mejor pechuga de pollo al horno, perfecta y sin complicarte
Ingredientes para hacer pechuga de pollo al horno
Cómo hacer pechuga de pollo al horno
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Pela la cebolleta y córtala en tiras finas. Resérvala junto con los cherry. Seca la pechuga de pollo con papel de cocina para que se dore mejor después. Añade sal y pimienta por ambos lados, sin miedo, ya que es una pieza gruesa y necesita un buen sazonado.
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Calienta una sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, coloca la pechuga y déjala sin mover durante unos minutos. El objetivo es que se forme una capa dorada en la superficie. Dale la vuelta y repite el proceso por el otro lado. Este paso ayuda a que la carne quede más jugosa y con mejor sabor.
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Precalienta el horno a 190 ºC. En una bandeja apta para horno, coloca la pechuga ya dorada en el centro. Reparte alrededor los tomates cherry y la cebolleta. Añade un chorrito de aceite de oliva por encima de todo. No hace falta añadir agua ni caldo; los propios tomates soltarán jugo durante la cocción.
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Introduce la bandeja en el horno y cocina durante 20–25 minutos, dependiendo del grosor de la pechuga. Para comprobar si está lista, puedes pinchar la parte más gruesa: el jugo debe salir transparente. Si sale rosado, necesita unos minutos más. Evita hornearla en exceso para que no se seque.
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Cuando esté lista, saca la bandeja del horno y deja reposar la pechuga unos minutos antes de cortarla. Este pequeño descanso permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede más tierna. Sirve la pechuga acompañada de los tomates cherry asados y la cebolleta, que estarán suaves y ligeramente caramelizados.
Paté de pollo
Ingredientes para hacer paté de pollo casero
Cómo hacer paté de pollo casero
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Picaremos la cebolla muy pequeñita para que se cocine antes. Una vez picada la pondremos en una olla con aceite de oliva virgen extra y un poco de sal. La sofreiremos hasta que quede bien dorada.
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A continuación añadiremos la pechuga de pollo cortada en trozos pequeños. Así conseguiremos también que se cocine antes. Daremos otro toque de sal y dejaremos cocinar durante unos 25 minutos aproximadamente.
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Cuando la pechuga de pollo esté cocinada la batiremos con los quesitos y un poco de leche para facilitar el proceso. Recuerda rectificar de sal y pimienta antes de batir.
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Una vez que tengas el paté hecho lo podrás conservar en cualquier recipiente hermético.
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Para finalizar, guárdalo en la nevera durante un par de horas aproximadamente y este paté de pollo estará listo para comer.
Cómo hacer un panaché de verduras fascinante, con langostinos
Ingredientes para hacer panaché de verduras
Cómo hacer panaché de verduras
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Comenzaremos preparando las verduras para el plato. Cortaremos la cebolla en tiras finas y las pondremos a sofreir en una sartén con un poco de aceite de oliva. Mientras, cortaremos los pimientos en trozos y los añadiremos también junto con el puerro.
Cuando comiencen a tomar color añadiremos el calabacín cortado en trozos medianos y la zanahoria. No podemos olvidar ponerle un toque de sal.
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Cuando las verduras estén cocinadas a tu gusto añadiremos el marisco pelado. A mi personalmente me gusta las verduras crujientes, que conserven su textura es un punto a favor según mis gustos, pero tu eliges como quieres cocinarlas. Si te gustan blanditas déjalas al fuego un ratito más. Una vez que el marisco (gambas, langostinos o gambones) haya cambiado de color tornando a un anaranjado apetecible, añadiremos los huevos batidos. En este caso yo he utilizado langostinos, pero puedes usar cualquier otro marisco. Saltearemos todo junto hasta que veamos el huevo cuajado y presentaremos bien caliente acompañado de pan.
Noodles con verduras, un plato sabroso en pocos minutos
Ingredientes para hacer noodles con verduras
Cómo hacer noodles con verduras
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En una sartén grande, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Asegúrate de que la sartén esté bien caliente antes de añadir las verduras. Añade la cebolla y saltea durante unos 3-4 minutos, hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Esto ayudará a liberar su sabor dulce.
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Agrega los espárragos y los tirabeques a la sartén. Saltea durante unos 3-4 minutos, hasta que empiecen a ablandarse. Añade el calabacín y los tomates Cherry. Saltea todo junto durante unos 5-7 minutos más. Las verduras deben estar tiernas pero aún crujientes. Si prefieres las verduras más blandas, puedes cocinar un poco más.
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Cocina los noodles según las instrucciones indicadas en el envase. Generalmente, esto implica hervir agua, añadir los noodles y cocinar durante unos minutos hasta que estén al dente. Este tipo de pasta se cocina realmente rápido.
Una vez cocidos, escúrrelos bien y resérvalos.
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Añade los noodles cocidos a la sartén con las verduras. Mezcla bien para que se integren todos los ingredientes. Puedes usar pinzas o dos cucharas grandes para facilitar la mezcla.
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Vierte la salsa de soja sobre los noodles y las verduras. Remueve bien para que todo quede sazonado. La salsa de soja añadirá un sabor umami delicioso al plato. Si lo deseas, puedes añadir un poco más de salsa de soja o incluso un toque de aceite de sésamo para un sabor adicional.
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Sirve caliente en platos individuales. Puedes decorar con semillas de sésamo o cebollino picado para un toque extra. Disfruta de este plato saludable y delicioso. Es perfecto como comida principal o como acompañamiento.
Ensalada de higos y queso. Lo mejor es el sabor
Ingredientes para hacer ensalada de higos
Cómo hacer ensalada de higos
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El primer paso para preparar una ensalada es lavar adecuadamente las hojas verdes asegurándonos de que queden libres de impurezas.
Para lavarlas, colócalas en un bol grande con agua y déjalas remojar por unos 20 minutos. Escúrrelas con ayuda de un colador.
–> Abro debate sobre los centrifugadores de ensalada: Un día lo compré, lo usé dos veces, lo guardé y acabé regalándolo. Y tu, ¿Le das uso a este gadget?
En cuanto a la cantidad, no es necesario complicarse: con una bolsa de canónigos de aproximadamente 125 gramos y otra de rúcula de unos 50 gramos estarás listo para continuar.
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Una vez escurridas las hojas las pondremos en un bol amplio. Las aliñaremos con aceite de oliva virgen extra, un toque de vinagre y sal, al gusto.
Solo queda añadir los higos cortados en cuartos y el queso.
Sobre el queso, según mis gustos los mejores son los quesos de la familia de los quesos azules. Y si te preguntas cual exactamente he puesto yo, he de confesar que el Bergader es de mi favoritos. Un queso azul alemán de vaca elaborado con leche cruda que me eriza la piel cada vez que lo pruebo. Este es uno de los quesos más famosos de Alemania ya que junto al Edelpilzkäse viene a suponer la única oferta de quesos azules de este país.
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Para concluir, incorporaremos los higos cortados en cuartos y el queso azul.
Poco más que añadir, solo que esta ensalada es ideal tanto para un plato principal ligero como para un plato de acompañamiento. La mezcla de la dulzura de los higos, el sabor salado del queso y la frescura de las hojas verdes resulta en un equilibrio exquisito.
Cómo preparar la mejor ensalada de pasta con rúcula en casa
Descripción
La ensalada fresca de pasta con rúcula es una opción deliciosa y saludable que combina ingredientes mediterráneos. Su preparación es sencilla y rápida, ideal para quienes buscan un plato refrescante y lleno de sabor. Perfecta como plato principal o acompañamiento, esta ensalada se puede disfrutar fría o templada y es ideal para llevar a picnics, comidas al aire libre o como parte de un menú equilibrado. La rúcula aporta un toque picante que contrasta maravillosamente con la suavidad de la pasta.
Ingredientes para hacer ensalada de pasta con rúcula
Cómo hacer ensalada de pasta con rúcula
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Cocinar la pasta
Lleva a ebullición una olla grande con agua y sal. Añade la pasta fusilli tricolor y cocina según las instrucciones del paquete, hasta que esté al dente. Una vez lista, escúrrela y pásala por agua fría para detener la cocción y enfriarla rápidamente. Reserva en un bol grande.
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Preparar los ingredientes
Mientras la pasta se enfría, lava bien la rúcula y sécala con papel de cocina. Corta los tomates cherry por la mitad, los rábanos en rodajas finas y la cebolla morada en juliana. Si prefieres un sabor más suave, puedes dejar la cebolla en remojo con agua y unas gotas de vinagre durante 10 minutos antes de añadirla.
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En el bol con la pasta ya fría, incorpora la rúcula, los tomates cherry, los rábanos y la cebolla. Mezcla con cuidado para que los ingredientes se distribuyan de forma uniforme sin romperse.
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En un recipiente pequeño, mezcla el aceite de oliva virgen extra con el vinagre y la sal, al gusto. Bate ligeramente con un tenedor hasta que el aliño emulsione.
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Vierte el aliño sobre la ensalada y mezcla suavemente. Deja reposar en la nevera durante unos 20 minutos para que los sabores se integren y la ensalada esté bien fresca al momento de servir.
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Vierte el aliño sobre la ensalada y mezcla suavemente. Deja reposar en la nevera durante unos 20 minutos para que los sabores se integren y la ensalada esté bien fresca al momento de servir.
Ensalada con kumato y yuca, lista en un chasquido de dedos
Ingredientes para hacer Ensalada con kumato y yuca
Cómo hacer Ensalada con kumato y yuca
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Lo más importante de este plato es conseguir freír láminas finas de yuca para que quede crujiente. Para conseguirlo lo recomendable es pelar la yuca y cortarla en láminas muy finas con ayuda de una mandolina. Una vez que la cortemos las secaremos bien con papel de cocina mientras calentamos abundante aceite de oliva en una sartén.
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Cuando el aceite esté bien caliente añadiremos la yuca y freiremos a fuego fuerte de forma que consigamos un resultado crujiente y dorado. Una vez fritas las dejaremos sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de aceite y añadiremos un poco de sal. LAs reservaremos.
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Una vez frita la yuca, el siguiente paso será mezclar el resto de ingredientes de la ensalada. Enjaguaremos bien los brotes de ensalada y lo pondremos en una recipiente amplio. Añadiremos la col lombarda cortada en finas tiras. La cantidad será a tu gusto, añade más o menos según te guste este tipo de col.
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Corta los tomatitos kumato a la mitad y añádelos a la ensalada. Añade tambien la cebolla cortada a tiras finitas, y la rúcula.
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Ya solo nos quedará mezclar toda la ensalada y aliñarla con aceite de oliva virgen extra, vinagre y un poco de sal. Una vez aliñada pondremos la yuca crujiente por encima. El resultado ya lo estáis viendo, una ensalada con matices riquísima.
Ensalada de pasta integral, para que no te falte salud
Ingredientes para hacer ensalada integral de pasta
Cómo hacer ensalada integral de pasta
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Lo primero que vamos a hacer es cocer la pasta. Elige una pasta corta: espirales, lacitos, macarrones o conchas funcionan muy bien porque atrapan mejor el aliño. Pon una olla grande al fuego y llénala de agua, dejando espacio para que al hervir no se desborde. Añade una buena pizca de sal al agua—esto es importante, porque la pasta se sazona desde dentro mientras se cuece.
Cuando el agua rompa a hervir con burbujas grandes y constantes, añade la pasta. Remueve con una cuchara de madera o una espátula para que no se pegue al fondo. Cocina el tiempo que indique el paquete, pero te recomiendo probar un trocito uno o dos minutos antes de que termine el tiempo: la pasta debe quedar al dente, es decir, cocida pero con un ligero punto firme en el centro, no blanda. Cuando esté en su punto, apaga el fuego.
A continuación, cuela la pasta usando un colador grande. Pásala rápidamente bajo un chorro de agua fría para cortar la cocción y evitar que se siga ablandando. Además, esto ayuda a que se temple antes y no estropee las hojas de rúcula cuando las mezclemos. Deja la pasta escurrir bien unos minutos para que no quede agua acumulada.
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Mientras la pasta se cuece o se enfría, vamos a preparar las verduras. Empezamos por la rúcula: si viene en bolsa ya lavada, basta con escurrirla bien; si no, lávala bajo el grifo con agua fría y sécala con cuidado, preferiblemente con una centrifugadora de ensaladas o con papel de cocina, dando toques suaves para no romper las hojas. La rúcula aporta un toque ligeramente amargo y muy fresco que equilibra el conjunto.
Seguimos con los tomates sherrys. Lávalos bien bajo el grifo y sécalos. Córtalos por la mitad, o en cuartos si son muy grandes. Al cortarlos, verás que sueltan algo de jugo; ese jugo también dará sabor a la ensalada, así que puedes añadirlo al bol sin problema.
Ahora vamos con el pepino. Lávalo y decide si quieres pelarlo por completo o dejar parte de la piel. La piel aporta textura y color, pero si es muy gruesa o no te gusta, puedes retirarla. Corta el pepino en rodajas finas o en medias lunas, según prefieras. Si quieres que quede más delicado, puedes partir las rodajas por la mitad para que no sean tan grandes al morder.
Por último, la cebolla. Puedes usar cebolla morada para un toque de color y un sabor algo más suave, o cebolla blanca si prefieres un sabor más clásico. Pela la cebolla, corta la base y la parte superior, y luego pártela por la mitad. Coloca la parte plana sobre la tabla y corta en tiras finas (juliana). Si te preocupa que la cebolla quede muy fuerte, puedes poner las tiras en un bol con agua fría unos 10 minutos y luego escurrirlas; esto suaviza su sabor.
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Cuando la pasta esté bien escurrida y ya no queme, pásala a un bol grande, donde puedas mezclar con comodidad. Añade la rúcula por encima, repartiendo las hojas para que no queden apelmazadas. Incorpora los tomates sherrys cortados, el queso fresco en trozos pequeños, el pepino y la cebolla. Verás que el bol empieza a llenarse de colores: el verde de la rúcula y el pepino, el rojo de los tomates, el toque de la cebolla… eso ya es buena señal.
Antes de aliñar, mezcla suavemente con dos cucharas grandes o con unas pinzas, levantando los ingredientes desde el fondo hacia arriba, sin aplastarlos. La idea es que la pasta y las verduras queden bien repartidas, para que cada bocado tenga un poco de todo.
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A la hora de servir, puedes colocar la ensalada en una fuente bonita o servirla en platos individuales. Si quieres darle un toque final, añade unas hojas extra de rúcula por encima justo antes de llevarla a la mesa, para que se vean frescas y crujientes. También puedes terminar con un hilo muy fino de aceite de oliva virgen extra a modo de brillo final.
